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Reconocimiento al padre Mendoza al año de su muerte

   

SANTI GLEZ

Una obra de Santiago González Arbelo. El artista icodense conoció al padre Mendoza con 15 años y desde entonces mantuvo con él una gran amistad que se tradujo en la organización de las exposiciones Virgen María, 7 Islas, 7 Amores, a la que ahora el artista ha unido un cuadro dedicado al desaparecido prior.

NORBERTO CHIJEB | Candelaria

Hoy se cumple un año del fallecimiento de Jesús Mendoza, el que fuera prior de los Padres Dominicos y rector de la Basílica de Candelaria desde 1986. Coincidiendo con esta fecha y después de aprobarse en el último Pleno municipal, esta tarde (19.30 horas) se hará entrega a título póstumo de la Medalla de Oro del municipio. Los familiares de Jesús Mendoza, encabezados por su hermana Concepción, recogerán hoy el reconocimiento, la más alta consideración que otorga el Ayuntamiento de Candelaria.

El que fuera prior de los Padres Dominicos, persona muy querida dentro del municipio y en la Isla en general, era hijo adoptivo de Candelaria desde 1998 y posee una calle con su nombre.

Precisamente ayer se reunió por primera vez la asociación que lleva su nombre y tiene la encomienda de recaudar fondos para realizar una estatua del sacerdote a tamaño natural, que ya le ha sido ofrecida al escultor José Abad, el artífice de las figuras de los guanches que se hallan situadas en la plaza de la Patrona.
Jesús Mendoza González, rector de los Padres Dominicos y prior de la Basílica de Candelaria, nació el 9 de agosto de 1944 en Gáldar (Gran Canaria) y estuvo vinculado a Candelaria desde la década de los 70, siendo ordenado sacerdote en la iglesia de San Andrés Apóstol de Las Cuevecitas en 1972.

Posteriormente, en 1986, después de algunos años en la Península, fue designado prior de la Basílica de Candelaria. El 14 de noviembre de 1998 fue nombrado hijo adoptivo del municipio, siendo en 2009 pregonero de las Fiestas de la Virgen de Candelaria. Además cuenta con una calle que lleva su nombre desde finales de la década de los 90. En el momento de su fallecimiento, era vicario del Provincial en el Convento y rector de la Basílica de Candelaria y párroco de Santa Ana. Recientemente había recibido la Insignia Especial a la Labor Humanitaria por parte del Centro de Iniciativas Turísticas de Candelaria (CIT), así como el premio de Valores Humanos 2013 concedido por el Cabildo de Tenerife.

El sacerdote también fue el impulsor del centro de mayores Virgen de la Candelaria.