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Soledad Lorenzo – Por Luis Ortega

   

Cuando los recortes acarrean cacareadas pérdidas económicas y de público a las pinacotecas públicas de Madrid y las perspectivas de mejoría económica no cuentan, como es habitual, con la cultura, se presenta un magnífico legado destinado al Reina Sofía que, desde su fundación y según el talante de los directores de turno, aspiró a colocarse entre las grandes instituciones mundiales. Sin contraprestación alguna ni ventajas fiscales, la prestigiosa galerista Soledad Lorenzo (1937) ha donado cuatrocientas obras, en su mayoría de artistas españoles, entre los que figuran Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Miquel Barceló, Soledad Sevilla, Gordillo, Pablo Palazuelo, José Manuel Broto, Txomín Badiola, José Guerrero, Pérez Villalta, Pello Irazu, Sergio Prego, Adriá Juliá y Juan Uslé y Victoria Civera, los dos últimos con presencia meramente testimonial en los fondos estatales. El valor de mercado de este espléndido lote revela la generosidad de la donante, comprometida desde hace cuatro décadas con la renovación del arte español y, según un buen amigo que la tuvo como marchante, “es una rara avis en el ambiente de negocio, abuso y hasta usura que rodea las actividades plásticas”. Reconocidas las prioridades sociales que, por estricta justicia, demandan los malos años si sería recomendable que no se tratara con tanto rigor los asuntos de la educación y la cultura; los primeros porque determinan la salud intelectual y social de un país; y los segundos porque, además de actuar sobre valores intrínsecos, constituyen uno de los primeros incentivos del turismo más cualificado y de mayor poder adquisitivo que visita España. En este septenio de vacas flacas, destaca la política de acuerdos del primer centro de arte contemporáneo -por iniciativa del director Manuel Borja Villel- con notables coleccionistas internacionales que posibilitó -y posibilitará- la entrada de artistas de primer nivel para cubrir ostensibles y lamentables vacíos en el patrimonio nacional. Los convenios firmados hasta ahora con Reinhard Onnasch y Patricia Phelps de Cisneros permiten contar con valiosos préstamos temporales que, mediante las oportunas garantías y cumplidos los plazos pactados, podrán pasar a la titularidad pública. Ahora, con un horizonte de necesidades que se prolonga más allá de lo previsto, destacamos el gesto de una especialista que, desde 1980 hasta 2012, puso en valor a plásticos nacionales y extranjeros y que, frente a las cicateras daciones de pago que aquí se venden como actos de mecenazgo, actualiza del mejor modo, gratis y bien, al Reina Sofía.