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Temor y miedo en la urbanización Chayofita de Arona

   
Los okupas buscan la manera de contar con agua sin tener que pagar ni un duro. / SERGIO MÉNDEZ

Los okupas buscan la manera de contar con agua sin tener que pagar ni un duro. / SERGIO MÉNDEZ

JOSÉ L. CONDE | Arona

La urbanización Chayofita, ubicada entre Guargacho y Las Galletas, desde que se construyó hace unas tres décadas ha sido un remanso de paz. Ingleses, alemanes, franceses y españoles, optaron en su día por comprar una vivienda para disfrutar de su jubilación y periodos de descanso en una zona privilegiada por el clima, las horas de sol y la proximidad de la playa. Hoy sin embargo, la realidad es bien distinta. Varios propietarios se han dirigido a este periódico para denunciar la presencia de algo más de una veintena de okupas en varias viviendas del bloque 20, que además “roban” de manera impune la luz y el agua e, incluso, muestran documentos de alquiler falsos. El temor, el miedo y la indignación han llegado a tal extremo que piden a las autoridades que, por fin, adopten medidas que acabe con esta lacra que no les deja vivir.

Anonimato
Los propietarios prefieren mantenerse en el anonimato. Afirman que recientemente la presidenta de la comunidad fue brutalmente atacada por dos okupas simplemente porque el día anterior le había pedido cortésmente que abandonaran el recinto de la piscina ya que no pagan las cuotas de la comunidad que les daría derecho a usar esta zona de ocio. Como muestra de la agresividad de estos individuos la mujer, que fue arrastrada y golpeada, tuvo que recibir asistencia en el hospital por graves lesiones.

Afirman que en varias ocasiones han avisado a la Guardia civil y a la Policía Local pero que cuando llegan ya es tarde y además los propios asaltantes muestran documentos falsos, según los denunciantes, de alquiler. Los apartamentos ocupados, aproximadamente unos diez, cuentan con conexiones ilegales de luz y agua con Endesa y Canaragua, que en alguna ocasión, ha sido precintada por empleados de estas compañías pero que inmediatamente vuelven a engancharlas de manera ilegal.

Los propietarios denunciantes afirman que la urbanización cuenta con unos 410 apartamentos que fueron comprados en su día, en su mayoría por extranjeros, con la finalidad de pasar largas temporadas escapando del mal tiempo de sus países y de cara a la jubilación. Ahora esta paz añorada se ha dado la vuelta con la llegada, hace aproximadamente ocho años, de los okupas, que parecen actuar como una banda que atrae a otros.

Las conexiones ilegales están presentes en las casas. / S.M.

Las conexiones ilegales están presentes en las casas. / S.M.

Trámites de desahucio
Insisten en mantener el anonimato porque tienen miedo a la represalias de los okupas. Algunos vecinos afectados han iniciado los trámites para que los expulsen pero lamentan que las demandas de desahucio en el juzgado tengan un coste de 3.000 euros y cuando, después de tres años retornan a la vivienda, resulta que la han destrozado y se han llevado todo el mobiliario y equipamiento de baños y cocinas. Lamentan la “mala suerte” que tienen cuando son ilegalmente ocupados y te quedas sin nada o con una propiedad que necesita una amplia renovación y remodelación”.

Por último, confían en la respuesta por parte de las autoridades para que ponga fin a esta ocupación de las casas. El temor a las represalias les obliga a mantener el anonimato ya que han visto cómo cuando alguien recrimina alguna actuación de los okupas acaba siendo agredido. Ahora piden que Policía Local y Guardia Civil incrementen la vigilancia en toda la zona porque advierten que la situación se está extiendo a otras urbanizaciones.