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El vecino de Antonio y Berta presenta denuncias por daños

   
La fachada apareció el 28 de septiembre con mensajes alusivos al caso de sus vecinos, en Tacoronte. / DA

La fachada apareció el 28 de septiembre con mensajes alusivos al caso de sus vecinos, en Tacoronte. / DA

GABRIELA GULESSERIAN | Tacoronte

Urbano Hernández, el vecino de Tacoronte que promovió judicialmente la causa por la cual Antonio Méndez y Berta Ferreiro fueron desalojados de sus vivienda, ubicada en el número 102 de la calle Ismael Domínguez, ha presentado ante la Guardia Civil varias denuncias por daños y pintadas en su casa, colindante con la del matrimonio, y amenazas contra su persona, confirmaron a este periódico fuentes de este cuerpo de seguridad y el propio afectado, que rehusó hacer más declaraciones al respecto.

No obstante, Hernández sí se pronunció el martes en el programa Despierta Tenerife, de Teide Radio en el que confesó que “lo había pasado mal” y consideró que “no se merecía que la gente lo tratara así. Yo no he matado a nadie y no me merezco este mal trago”. También aludió a los daños ocasionados en su vivienda, en el número 104, que incluyen desde pintadas en la fachada hasta roturas de cristales en las ventanas. Aunque dijo que allí no termina todo, ya que “en muchas ocasiones no puede salir a la calle, ni siquiera a comprar porque enseguida lo insultan. Estoy como si fuera en una cárcel en mi propia casa”, se lamentó.

No obstante, el vecino de Antonio y Berta, que está convencido de que “el muro era suyo y la Justicia le ha dado la razón”, aclaró que estos problemas no los tiene con todos los vecinos sino “con algunos que le tienen manía”.

La vuelta al barrio
Por otro lado, y tras pasar 14 días en un hotel de Puerto de la Cruz para descansar e intentar asimilar lo sucedido hace justo dos semanas atrás, Antonio y Berta regresaron ayer a su casa, una vivienda que también es de su propiedad y está ubicada al lado del 102, luego que los vecinos la acondicionaran y pintaran para que la pareja no salga del barrio y de su entorno.

Esta vivienda, de unos 60 metros cuadrados, estaba llena de muebles y enseres del matrimonio que los vecinos tuvieron que sacar. También tuvieron que arreglar las humedades del techo y las puertas que no cerraban y pintar. Además, empresas del municipio le regalaron los electrodomésticos que utilizarán de ahora en más.

Antonio y Berta no tienen palabras de agradecimiento para sus vecinos, quienes desde el primer momento vieron como una buena opción que la pareja vuelva al barrio y no salga de su entorno aunque también son conscientes de que les resultará “muy difícil” seguir viviendo al lado de Urbano Hernández.