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Así no Podemos

   

Entre la función social de los medios de comunicación se encuentra, como en toda práctica del sano ejercicio periodístico, dar voz a todas las opiniones. Desde los tiempos de la Transición, aunque con perspectivas distintas según los medios, las diferentes opciones políticas y los medios han convivido con sus más y sus menos. Ahora llega Podemos y, como todos y todo es una mierda, con perdón, hay que destrozar el sistema y apostar por lo que sus líderes piensan. Pues habrá que escuchar a todas las partes, porque así nos los ha enseñado la Democracia, con todos sus defectos.

La penúltima que nos llega, es que no les gustan los medios privados; argumento que esgrimen los que han convertido a Iglesias en un líder, precisamente, en medios de comunicación privados. Casi al mismo tiempo, y en respuesta a las preguntas clave, directas e incisivas de la periodista Ana Pastor, el mediático Iglesias no supo contestar. Eso sí, a todos nos quedó claro que se quiere reunir o que tendrá que reunirse con medio mundo para poder aportar soluciones a los problemas de España.

A otro de sus líderes, que tiene paradójicamente un apellido que le vincula al capital, le gusta más el estilo del difunto Hugo Chávez que nuestra podrida Democracia.

De momento, han conectado con el descontento popular, pero ni aportan soluciones a los problemas ciudadanos, ni ofrecen confianza a la clase media, por no hablar de los inversores nacionales o extranjeros. El programa político tarda más en llegar que Rajoy en pronunciarse sobre los asuntos claves.

Podemos ya ha hablado de sus gustos políticos, mediáticos y económicos. Ahora le toca a los medios de comunicación, despechados o no. Y por último, a los ciudadanos. Ya veremos…