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Un compromiso con la infancia – Por Nereida Castro Martín

   

Nosotros no somos la fuente de los problemas, somos los recursos que se necesitan para resolverlos. No representamos un gasto, representamos una inversión. No solamente somos gente joven, somos personas y ciudadanos de este mundo”. Este mensaje fue leído el 8 de mayo de 2002 ante la Sesión Especial a favor de la Infancia de la Asamblea de Naciones Unidas por las delegadas Gabriela Azurduy Arrieta, de 13 años, de Bolivia, y Audrey Cheynut, de 17, de Mónaco. En un mundo marcado por la inequidad, donde los niños son muchas veces los principales perjudicados ante las situaciones de vulnerabilidad, este testimonio sigue simbolizando una voz de alerta para todos aquellos que trabajamos en la defensa de los derechos de la infancia. A pesar de que España, según el FMI en 2014, se sitúe como la decimocuarta economía del mundo, un 27,5% de niños y niñas viven bajo el umbral de la pobreza. Este umbral lo establece el INE en base a los ingresos medios de las familias. En Canarias la pobreza infantil se eleva, según la misma encuesta, al 35,2%. Esto significa que alrededor de 130.000 niños no tienen las mismas oportunidades que el resto de la población infantil y que sus necesidades básicas pueden estar siendo cubiertas por el entorno familiar, por los Servicios Sociales o por una ONG que preste ayuda a los más vulnerables. No se trata solo de los datos de pobreza infantil, estamos también ante una situación preocupante en otros indicadores clave para el desarrollo de un país como el abandono y el fracaso escolar, o el rendimiento y el desempeño educativo. Factores que afectan a los niños hoy y a la sociedad en el futuro.

La crisis ha puesto en evidencia la debilidad de las políticas públicas dirigidas a infancia, aspecto que resulta paradójico en una sociedad como la española, donde las familias se caracterizan por estar atentos a sus hijos y priorizar los tiempos y los recursos destinados a ellos. Cuando entramos en diálogo ante esta y otras situaciones relacionadas con el bienestar de los niños, nos damos cuenta de la sensibilidad especial que despiertan los temas de infancia. La sociedad está de acuerdo en que es necesario atajar la situación, es por tanto el momento de que las políticas se planifiquen acorde y respondan a esta demanda.

Tomando como referente el Pacto de Toledo, un compromiso político al máximo nivel para proteger de forma colectiva a nuestros mayores, Unicef Comité Español está impulsando una propuesta de Pacto de Estado por la infancia que blinde los derechos de los niños y la puesta en marcha de medidas e inversiones que lo garanticen. Como muchos de los grandes retos, es necesario avanzar localmente. Para afrontar los desafíos específicos de Canarias, para que los distintos niveles de gobierno trabajen de manera estratégica y coordinada, las fuerzas políticas con representación parlamentaria, el Diputado del Común, la Federación Canaria de Municipios, la Federación Canaria de Islas y el Gobierno de Canarias han sellado un compromiso firmando el Pacto Canario por la Infancia. En el Pacto Canario por la Infancia han quedado implicados el nivel legislativo autonómico y las tres administraciones: autonómica, insular y municipal. Y junto a ellas el Diputado del Común, institución encargada de la defensa de los derechos fundamentales y la supervisión de las actuaciones de las administraciones públicas. Por tanto, la política, desempeñando el papel que le corresponde, el de generar estrategias hacia el bien común, ha de planificar y destinar los recursos necesarios, ha de invertir en nuestra infancia para garantizar su bienestar y la igualdad de oportunidades.

Unicef Comité Canarias ha asumido un reto, que es la promoción de este Pacto y por tanto colaborar en el seguimiento de las medidas que se proponen. Por suerte en este camino vamos a encontrar aliados, a los que les estamos solicitando que se adhieran al mismo, que asuman el reto del bienestar de la infancia en Canarias como propio y que exijan y se comprometan en el cumplimiento de lo pactado. Este compromiso, se sella simbólicamente en el año del 25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado internacional más ratificado de la historia. Hace 25 años el mundo hizo una promesa a sus niños: que haríamos todo en nuestro poder para proteger y promover sus derechos a sobrevivir y prosperar, aprender y crecer, haciendo que se escuche su voz y posibilitando que se desarrolle su potencial.

El director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, nos recordaba que “el bienestar y el alma de toda sociedad depende de cómo se reconocen los derechos humanos y de cómo actuamos para garantizarlos”. La tarea está marcada y nuestra responsabilidad es asumirla.

*PRESIDENTA DE UNICEF COMITÉ CANARIAS