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El dardo>

Corrupción – Por Leopoldo Fernández

   

La intervención del presidente Rajoy sobre la corrupción en el Congreso de los Diputados no satisfizo las expectativas creadas. La oposición en bloque acogió con frialdad extrema las propuestas del jefe del Gobierno, tanto por su condición de líder de un partido del que parte de sus máximos responsables -incluidos sus tres últimos tesoreros- están colocados en el punto de mira por, entre otras cosas, financiación ilegal, como por la falta de radicalidad de las soluciones sugeridas para acabar con la podredumbre que invade la vida política nacional. La dimisión forzada de Ana Mato, que debió ser destituida por mala gestión y por haberla alcanzado la corrupción hace casi tres años, no salvó la cara al presidente ni le otorgó la credibilidad que le niegan sus adversarios políticos y que abonan los escándalos económicos que salpican al PP. Los dos proyectos de ley que los populares remitieron al Congreso para tratar de poner coto a la corrupción y propiciar la regeneración democrática incluyen 70 medidas -de ellas 30 nuevas, anunciadas a los diputados por el propio Rajoy-, que en principio no aportan grandes novedades, ya que en buena parte son conocidas desde hace más de un año. Aún así, más vale prevenir la corrupción, agilizar los procedimientos judiciales y colocar controles y cortafuegos en todas las instancias administrativas que seguir en la misma confusa y difusa situación actual, a todas luces detestable y que los ciudadanos rechazan una y otra vez, como se reclama en las encuestas de opinión pública. Por eso no se entiende que las medidas apuntadas por el Partido Popular no sean más profundas y de mayor alcance, tal y como han hecho otros países que practican las bondades derivadas del régimen de transparencia y de un Gobierno abierto sin reservas a la ciudadanía. Tampoco se entiende la negativa de toda la oposición a aceptar la oferta de consenso de Rajoy para sanear la vida pública a través de la discusión y mejora de los dos proyectos de ley mediante enmiendas que puedan presentar los partidos y la incorporación de experiencias de otros países. Con la que está cayendo en España, parece mentira que PSOE, UPyD, IU y compañía sigan cada uno por su lado, para alegría y goce de Podemos, pese a su caída en intención de voto en todas las encuestas.