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DESDE LA ÓPTICA >

Cuestión de imaginación – Por Javier Rabanal

   

No me imagino a mi equipo en Segunda A. Mi equipo, sí, el del día a día, el Esperanza. Ahora estamos en Primera Regional y de verdad que no me lo imagino en Segunda A. Menos aún me puedo imaginar que alguno de los equipos que pelea en la Segunda Regional pueda ascender a nuestra categoría para luego seguir hacia arriba y llegar a Preferente. Pero ojo, que la cosa no acaba ahí. Desde la Preferente habría que superar a conjuntos como El Tacoronte, Buzanada, Orotava, Charco del Pino, Gomera y otros tantos para plantarse en categoría nacional: la Tercera.

Después de mucho imaginar (y puede que de alguna copa de más) pensaríamos en ese supuesto equipo proveniente de la Segunda Regional como un rival capaz de batir a los Marino, Mensajero, Lanzarote, Santa Brígida y compañía. Todo resuelto en casa y a jugar el play-off a Segunda B para derrotar a un Pontevedra, Rayo de Majadahonda, Alcalá, Palencia, Algeciras, Ceuta y otros muchos históricos que transitan por esas eliminatorias.

Ya estás con tu equipo de regionales hasta hace poco en Segunda B y ahora te toca meterte entre los cuatro primeros y eliminar a un Oviedo, Logroñés, Murcia, Compostela, Hércules, Nástic, Lleida (el de Benito Floro y “con el … nos los …”), Jaén, Cádiz o Cartagena. Al final te metes con tu equipo de Segunda Regional en Segunda A… ¡y le ganas al Tenerife!

Ya se imaginarán ustedes que yo he tenido en cuenta que el equipo que empezó y el que tienen ahora no es el mismo. Aún así, no es el Tenerife.

Lo de ayer es difícilmente explicable. De hecho hasta Pier en las redes sociales ha renegado del positivismo habitual y bien que me parece. Más aún si tiene que arreglar lo que está dejando esta directiva.

Me he posicionado siempre del lado de Cervera, pero cuando tengo que aguantar críticas con cierta razón aguanto. ¿Aridane de qué estaba jugando? Prefiero no contestar y decir que veía el partido “con el rabillo del ojo” mientras trabajaba un rato. Creo además que ese es uno de los aciertos de este año. No veo los partidos del Tenerife sin aprovechar la hora y media para otra cosa: hacer unas rutinas, pasar unas fichas de partido, hacer algún informe o retocar alguna foto de mi trabajo para las redes sociales. Lo que cada día tengo más claro es que regalar ese tiempo viendo cómo nos gana un equipo que viene de remontar el río futbolístico como un salmón no va a ocurrir.

Lo del final con las dos faltas y los dos expulsados ya es para preocuparse. Eso y las supuestas amenazas del portero a un compañero en los entrenamientos, más alguna que otra pelea son lo que me desvela como aficionado de cara a mantener el proyecto donde debe estar, en Segunda División A.

Al final me voy a alegrar de estar donde estoy, echando la tarde con un grupo de jugadores que entrenan porque les gusta y que saben que nunca subiremos a la división de plata del fútbol español.