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Un encapuchado atraca varios locales del barrio Salamanca

   

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Un varón de cuya filiación no han trascendido más datos fue arrestado en la tarde-noche de ayer en el barrio de Salamanca por los componentes de una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía como supuesto autor de varios delitos de robos y amenazas cometidos minutos antes en distintos establecimientos de la zona. El incidente provocó enorme conmoción en estas calles dado que el individuo iba encapuchado y con las manos ensangrentadas, se mostraba preso de una enorme excitación y no dudaba en augurar graves males a sus víctimas en caso de que lo denunciaran.

Los hechos en cuestión, corroborados por gran número de testigos de los mismos, se iniciaron minutos después de las siete de la tarde en una peluquería que se encuentra en la avenida de Islas Canarias, de donde pasó a un par de tiendas de telefonía, un local de restauración y un estanco-bazar. Prácticamente, todos los establecimientos de una acera de la concurrida avenida que aún guarda como recuerdo las gotas de la sangre que caían desde sus dos manos.

“Las tenía completamente rojas de sangre”, explicaba una de las personas que sufrió tan penosa visita en el negocio que atendía, que añadía que “esa circunstancia le daba un aspecto temible, y más cuando gritaba que acababa de fugarse de la cárcel y que acababa de matar a una persona”.

Sobre este tipo de amenazas, son habituales entre los que pretenden robar en un establecimiento por la vía rápida y suelen tener como objetivo amedrentar aún más a las dependientas de los locales. Este modo de actuar, unido a la ya referida gran excitación que mostraba y lo disparatado de su proceder hace pensar en que se encontraba bajo los efectos de un síndrome de abstinencia, aunque habrá que esperar a que las autoridades den la versión oficial de los hechos.

Precisamente, fue una patrulla de policías nacionales los que, tras una breve persecución por la calle de Salamanca, practicaron a punta de pistola el arresto del sospechoso, que apenas sacaría unos euros como botín por parte de aquellos dependientes que, en conducta inteligente, se los entregaron para que se marchara sin causar daño a nadie.

El malestar era palpable entre los vecinos del barrio, que se arremolinaron en el lugar de los hechos para compartir su preocupación por este tipo de incidentes que, visto lo visto, no parece que tengas visos de amainar a pesar de que se advierte mayor presencia policial.