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Fe púnica – Por Fran Domínguez

   

Mira que cachondo el que da nombre a las operaciones policiales. En esta ocasión, ha llamado Púnica a la atrabiliaria trama de corrupción destapada esta misma semana y que ha llevado en un primer momento a la detención de 51 personas, entre ellos varios alcaldes -de PP y PSOE-, y al mismísimo exsecretario general de los populares madrileños Francisco Granados. Aunque parece que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se la puso por el nombre del árbol de la granada en latín, es decir, Punica granatum, en referencia al susodicho Granados, quiero creer que los tiros van más por los habitantes de la antigua Cartago (púnicos), considerados felones por los romanos, y su famosa “fe púnica”, o sea mala fe, para entendernos. Y es que por estos lares hay mucha, a raudales… Qué quieren que les diga, así está el patio en el país (y lo que nos queda aún por saber). A uno se le ha acabado ya la capacidad de asombro por tanto expolio a las arcas públicas, y casi también la de indignación, lo cual sí que deviene en un problema, porque del estado de cabreo sazonado con impotencia se pasa a otra situación del todo indeseable, que es la de caer en los brazos de la insana indiferencia. Y eso sí que no lo podemos permitir como ciudadanos. No nos vale solo patalear y echar la llorada. No nos valen palabras grandilocuentes de abrir expedientes y suspender de militancia y bla, bla, bla, con la que algunos partidos intentar cortocircuitar una práctica peligrosamente extendida. Ni tampoco la tan cacareada -y por lo que estamos viendo, fallida- regeneración política. Una sociedad que se supone democrática no puede permitir ni un minuto más este execrable panorama. El lunes publicábamos en el DIARIO una información sobre la posición de los partidos políticos acerca de si llevar o no en sus listas a candidatos imputados. La mayoría de ellos, a excepción de UPyD, Podemos y Sí se puede, aceptaban que en “ciertos casos” fueran imputados en las listas, mientras que el PP sólo excluía a los que estuvieran condenados. No sé si tienen que pagar justos por pecadores, pero mucho me temo que las organizaciones políticas, sobre todo las que gobiernan y quieren continuar haciéndolo, tienen que afinar, y bastante, en este y otros aspectos, si no quieren serias sorpresas en los futuros comicios. La ciudadanía sí que esta harta de tanta fe púnica en este solar llamado España.