X
el cráter >

De inmediato – Por Juan Carlos García

   

Una respuesta lacónica e improvisada fue suficiente para comenzar a derribar el Muro de Berlín, hace 25 años. “De inmediato”, respondió un portavoz alemán a la pregunta de un periodista sobre cuándo sería efectiva la ley que acababa de explicar. Una ley que permitía salir del Berlín oriental sin condiciones previas. El resto es historia. Esta locución, “de inmediato”, es la que demanda la sociedad española para quitarse de encima la caspa corrupta. Un poder político-económico-social enredado tanto en vergüenzas púnicas como púbicas, desviándose de los renglones púdicos que se le supone. El miércoles en el Congreso, al parecer, la bancada del PP acató, como de costumbre, una señal para proceder a una votación de enmiendas presupuestarias de la oposición. Dada la señal, su cumplimiento fue de inmediato. La señal fue errónea. En lugar de un “no” se votó un “sí” a cinco enmiendas socialistas. “Es que no nos enteramos”, se oyó reprender a alguien del PP. En el mundo, Estados Unidos y China no parecen entender la importancia de estas dos palabras: de inmediato. Aplausos porque hayan llegado a un acuerdo estas dos superpotencias para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero la fecha de comienzo de esa reducción es la que se antoja lejana. EE.UU. empezará en 2025 y China en 2030. Demasiado tiempo para el que parte de la naturaleza de la Tierra pueda evitar su degradación. De inmediato, nada. De inmediato, allí, en Madrid, entrañaba una comparecencia de Rajoy en respuesta a lo acontecido el domingo en Cataluña. No, no fue así. Tres días más tarde, habló. Habló y calló. “Yo soy el presidente de todos los catalanes porque soy el presidente de todos los españoles”, espetó. Perdón, señor Rajoy, usted, al igual que sus predecesores en el cargo, es el presidente del Gobierno del Reino de España. No oirá a Cameron presentarse como presidente de todos los británicos y norirlandeses. Usted es presidente del Poder Ejecutivo. Jefe del Gobierno. No se atribuya una consideración propia de una república. O quizás, sí. Si la sociedad española evoluciona por donde respira, usted, señor Rajoy podría llegar a ser presidente de España. De inmediato.