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¡Isoranos todos! – Por Miguel L. Tejera Jordán

   

¡Isoranos todos!: Es para mí un motivo de orgullo y satisfacción…, dirigiros un real, que no regio, mensaje navideño. Toda vez que nuestro excelentísimo señor presidente del Cabildo de Tenerife, don Carlos Alonso -más conocido en toda la Isla como el arregla campanarios y techumbres de las iglesias parroquiales de la Diócesis de Tenerife SL,- (de la que es administrador único su ínclito amigo el obispo Bernardo Álvarez, también llamado el Palmero Pesetero,“eurero” en los tiempos actuales), ha tomado la decisión de obsequiarnos con el arreglo de la carretera de Guía de Isora a Playa de San Juan, la cual, denominada TF-463, recibirá la absolutamente despreciable cifra de 635.150 euros de la entidad cabildicia. Destinados, de acuerdo con el presupuesto de nuestro nacionalista salvapatrias, (se supone que serán invertidos en su totalidad, ejem…, ejem…), a dejar la citada vía como nueva. El excelentísimo don Carlos ha manifestado en las últimas horas que el Cabildo que preside debe cambiar el chip para ocuparse más y mejor de las personas que de las cosas. Lo que traduzco en un bla, bla, bla… electoralista que no le llevará absolutamente a ninguna parte. Mire, don Carlos: la carretera de Guía de Isora a Playa de San Juan y viceversa no es una cosa: es una antigualla del Cabildo, abandonada a su suerte desde hace décadas, repleta de baches y de roturas provocadas por el imbécil que sembró sus márgenes de eucaliptus en su día (nada que ver con usted, que no había nacido). Eucaliptus…, el árbol más dañino, para la flora que le rodea, que cualquier botánico pueda imaginarse, dado que no deja crecer en su alrededor a nada de nada. Ni siquiera a los nacionalistas como usted y los suyos. Así que le digo que usted no reparará con 630 mil y pico euros la carretera. Ni a tiros. ¡Un lifting y va que chuta! Dice usted que quiere ocuparse de las personas más que de las cosas. Pues empiece por arreglar ciertas cosas que benefician a las personas. ¿Sabe usted cuántas lumbalgias, hernias de disco, dislocaciones óseas y musculares han provocado, durante años, el abandono de dicha carretera? ¿Y cuántos ejes de camiones, jeeps y coches se han roto por culpa de su tránsito por semejante bodrio, transferido al Cabildo, pero abandonado por sus presidentes de manera secular? ¿Sabe usted cuántas piñas de plátanos se han molido y cuántas cajas de tomates se han marchado al garete por culpa de una vía del Cabildo que más parece una montaña rusa que una carretera decente? Don Carlos, sea usted eficaz. Don Ricardo Melchior, su predecesor, le trajo de Europa por ello. Porque era usted eficaz y para que siguiera siéndolo. Pero mucho me temo que se ha contagiado usted de la modorra isleña y se me está durmiendo en los eucaliptus, que no en los laureles. Diciendo pendejadas que no se las cree ni un niño de teta. ¿De verdad cree usted que, con poco más de medio millón de euros, nos va a arreglar la carretera TF-463 a los isoranos y muy especialmente a los vecinos de Playa de San Juan, y por añadidura a los de toda la costa, repleta de actividades agrícolas y turísticas? Don Carlos, tome usted una decisión de una vez por todas. Sea el presidente de todos los tinerfeños y siga siéndolo (si gana las elecciones). Y deje los campanarios y las techumbres de los templos y casas parroquiales para la hacienda (finanzas y logística) de la Santa Madre. Que el Obispado lleva muchos siglos chupando del bote… De todos nosotros. ¡Qué la Santa Virgen me perdone! ¡Usted a lo nuestro! Y su amigo don Bernardo, su eminencia reverendísima, que se busque la vida. Como todos nosotros.