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Mamotreto – Por Pedro Fernández Arcila

   

La reciente sentencia de la Sección de lo Penal de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife sobre el asunto del mamotreto viene a confirmar la condena a relevantes cargos políticos durante la etapa de Zerolo por la comisión de delitos de prevaricación y contra la ordenación del territorio, poniendo en la picota todo un proceder político que ya relataba la sentencia del juzgado de lo penal. Pero es verdad, como han adelantado todos los medios de comunicación locales, que la sentencia de la Audiencia Provincial abre la vía a la legalización del mamotreto (salvo unos 400 metros cuadrados que deberán ser demolidos por ocupar servidumbre de protección), si así lo permitiera el actual Plan General o mediante la modificación del mismo, en el supuesto que así lo aprobaran los órganos competentes en materia urbanística.

Desde mi punto de vista la legalización que establece como hipótesis la Audiencia Provincial no es posible por varias razones. En primer lugar, antes de elucubrar sobre obras legalizables, es preciso aclarar de una vez por todas hasta donde llega el dominio público marítimo terrestre en esa zona. Los informes previos elaborados por una empresa que realizó las catas a solicitud de la Demarcación de Costas dejaba bien claro que una gran parte de lo actualmente construido podría estar ocupando este dominio público, confirmando las tesis de los vecinos que conocían hasta donde habían llegado los mayores temporales. Esto además tiene una repercusión directa sobre el inicio de la servidumbre de protección y por tanto el tramo no legalizable del mamotreto por la legislación de costas será mucho mayor. Por tanto, para no tener que prolongar esta situación, es imprescindible acometer de una manera seria y rigurosa esta delimitación y que el Ayuntamiento impulse y colabore de manera significativa en este trámite.

En segundo lugar, el Plan General de Ordenación actual establece para todo el frente de playa un conjunto de dotaciones consistentes en un sistema general de espacio libre de protección y parque urbano, lo que significa que en la zona donde en la actualidad se encuentra el mamotreto se prevén unos sistemas generales incompatibles con la mencionada construcción que ya incumplía con el plan general anterior en materia de usos, aprovechamientos, volumetría y ocupación. En la hipótesis que se pretendiera eliminar estas dotaciones, además de alimentar la conflictividad social y judicial, debería esperarse un año desde que se publiquen las normas urbanísticas para iniciar estos cambios y Santa Cruz no puede permitirse más tiempo con la entrada de esta playa en obras.

La tercera razón tiene que ver con el sentido común que nos permite concluir que colocar una obra de estas características en la desembocadura natural de dos barrancos como el del Cercado y del Valle Las Huertas es perennizar la agonía de los vecinos de San Andrés y de I

*Concejal de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz