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Otro disparate – Por Leopoldo Fernández

   

Con la que está cayendo en el país, va el presidente Rivero y envía otra carta a su homólogo Rajoy para solicitarle la suspensión de las prospecciones petrolíferas que se van a realizar en aguas a 60 kilómetros del Archipiélago. No pide a Rajoy que apoye, con la fuerza que sea menester, la negociación del REF en Bruselas, que eso sí que es trascendental para el futuro de las Islas. Tampoco, qué va, reclama ayuda para combatir el elevadísimo paro enquistado en Canarias. Ni siquiera demanda, por simple cuestión de solidaridad y justicia, fondos suplementarios para afrontar la pobreza que, como mal crónico en auge, se ha instalado entre nosotros.

Al presidente canario le parece más urgente e importante que se paren los polémicos sondeos hasta que se produzca -como él bien sabe a estas alturas- un imposible consenso o, en otro caso, hasta que los tribunales se pronuncien sobre el fondo del asunto, como si fuera del Ejecutivo autonómico existieran dudas sobre una futura sentencia favorable a Repsol. Pero lo más grave de esta irracional misiva es la pretensión de que el presidente Rajoy cometa el delito de prevaricación e incurra en graves responsabilidades penales. ¿Cómo va a dictar el jefe del Gobierno de España una resolución a sabiendas de que es injusta e ilegal? ¿En qué cabeza cabe que suspenda, sin la menor justificación, una concesión administrativa que Repsol y sus socios alemán y australiano obtuvieron en buena lid, tras el correspondiente concurso público? ¿Qué autoridad legítima estaría dispuesta a anular una disposición ministerial que superó satisfactoriamente todos los trámites y requisitos establecidos, que fue dictada sin la menor reserva de legalidad y que por ende ha sido expresamente respaldada por los tribunales de justicia? ¿Estaría dispuesto el Gobierno de Canarias a afrontar las consecuencias de su solicitud, incluyendo las eventuales reclamaciones económicas que se pudieran plantear por daños y perjuicios? Hay que ser muy abstruso o estar muy mal aconsejado para plantear una reivindicación de esta naturaleza. Sólo Repsol podría atender la reivindicación que se plantea a Rajoy, pero la firma ha sido tan vejada e insultada por Rivero y su Gobierno que por eso no se atreven a pedírselo. Y es que se recoge lo que se siembra.