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Política energética colonial – Por Isidoro Sánchez García

   

Cuando se repasa la historia energética de Canarias en los últimos siglos hay que acudir a referencias como las Malvinas y al Sahara. Guste o no guste a algunos compañeros políticos y a determinados periódicos. Lo digo porque lo que está sucediendo con las editoriales energéticas de El País y el comportamiento del Gobierno español con el Gobierno autónomo de Canarias es inaudito.

Me estoy refiriendo a la política energética que está llevando a cabo el Gobierno central con el Gobierno y el pueblo de Canarias. En particular, la derivada de las autorizaciones concedidas a la empresa privada Repsol para que realice prospecciones de hidrocarburos en aguas próximas a las islas canarias de Lanzarote y de Fuerteventura. Que sepamos, ni la más elemental llamada de cortesía intergubernamental del presidente del Gobierno central al responsable del Ejecutivo canario, es decir de Rajoy a Rivero. Y tampoco, la más simple actuación interadministrativa energética del estado con la Comunidad Autónoma. ¿Para qué, ministro Soria? La ley de hidrocarburos no dice nada al respecto, es más, el Estado puede conceder permiso a terceros sin contar con la comunidad autónoma afectada. Y si el expediente afecta a potenciales espacios marinos a proteger no pasa nada, aunque la naturaleza se resienta.

Quizás por ello el mago se queda pensando y recuerda que hace siglos los conquistadores castellanos se repartieron las tierras y las aguas en Canarias, y aparecieron las colonias y los caciques en las islas del archipiélago más subtropical de la región de la Macaronesia. Como parece estar sucediendo en la actualidad con el Estado y alguna empresa con los hidrocarburos.

Habiendo tanto sol y tanto viento, ¿para qué se empeña Repsol en romperle el vientre al planeta Tierra en los fondos marinos próximos a Canarias buscando petróleo o gas?, se pregunta el mago. ¿Y cuánto queda para los canarios? ¿Me van a bajar el recibo de la luz? ¿Resultará más barata en Canarias la gasolina o el gasoil como en Venezuela? ¿Por qué tanto interés? Me huele a colonialismo y a caciquismo, como en algunas repúblicas iberoamericanas del siglo XIX, apunta de nuevo el mago. Dicen que la política energética lo altera todo. Una vez más habrá que recordar al profesor venezolano Gerardo Budoswky, quien nos enseñó las maneras de caminar por la vida. Una de ellas es la simbiosis, cuando se va juntos y de la mano, y no en conflicto como puede ser el caso de la naturaleza y el petróleo en Canarias. Al menos, que haya respeto constitucional.