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Presupuestos a la baja – Por María Fresno

   

6.195 millones de euros. Esta es la cifra de los presupuestos generales de Canarias para el próximo año. Este es el dinero del que dispone el Gobierno de Canarias para repartir entre las diferentes áreas: sanidad, educación, empleo, asuntos sociales… Anualmente una familia calcula los ingresos y los gastos fijos de su hogar, y en función de este presupuesto hace una estimación de cuál será su economía para ese año. Antes de la crisis, se añadía incluso alguna estimación de los gastos e ingresos extraordinarios, pero ahora esta previsión ni se plantea. El Gobierno hace más o menos lo mismo, pero con un presupuesto mucho más amplio. Las últimas cuentas del Ejecutivo, que serán las últimas de Paulino Rivero, la verdad es que dejan mucho que desear. Un total de 158 millones de euros menos que provocan de inmediato una pérdida de inversión. Se trata de un presupuesto a la baja que cubre mínimamente las expectativas de la sociedad canaria. Hipoteca la sanidad, la educación, los servicios sociales y, en suma, a las personas. Por regla general, y dejando a un lado la excusa de la crisis, los presupuestos deben ser expansivos y ambiciosos, y premiar la inversión será lo que mueva la economía. En cambio, Rivero ha hecho unos presupuestos al uso, con una rebaja de impuestos propia del año electoral en el que entramos y no apuestan por incentivar al empresariado para que haya más contrataciones y al mismo tiempo más consumo. Cerca de 28.000 millones de euros en cuatro años de empleo se han ido no se sabe muy bien por donde. También es verdad que la mochila de la consejera, Francisca Luengo, es muy pesada, pero es la que le ha tocado. Y de sanidad y educación, mejor no hablar. Hemos pasado de unas cuentas recortadas por la crisis, a unas excesivamente prudentes en una época en la que el crédito empieza a fluir y las contrataciones a ver la luz. La rebaja del IRPF a las rentas más bajas está bien, muy bien, pero lo cierto es que, incluso lo dice el propio Gobierno, la afección será tan pequeña que ni siquiera afectará a la recaudación. Las rebajas impositivas siempre, al menos debería ser así, afectan a la recaudación: si se suben, es para aumentar el cash del Gobierno; si se bajan se reduce el efectivo porque el Ejecutivo entiende que tiene otros modos de ingreso que suplirán esta bajada. Por eso, la bajada del IRPF anunciada por este Gobierno, no tiene otro efecto que el electoral. Al final, las cifras del presupuesto siempre se leen como a uno mejor le convenga.

@MariaFresno72