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Puerto y ciudad – Por Pedro Fernández Arcila

   

El Plan Especial del Puerto de Santa Cruz, aprobado definitivamente en el pleno extraordinario del pasado jueves, es, junto al PGO, el documento urbanístico más importante de nuestra capital. Concretamente este plan estaba llamado a ser, en este preciso momento, el instrumento clave para garantizar dos objetivos esenciales en nuestra ciudad: mantener la actividad portuaria como la principal actividad económica del área metropolitana y recuperar el contacto de Santa Cruz con el mar. Esta combinación era posible y necesaria, de hecho contábamos con profesionales que llevaban más de veinte años reflexionado y debatiendo, con propuestas concretas sobre cómo acompasar estas dos funciones, muchas de ellas plasmadas en la conclusiones del Curso Franja Costera y Ciudad organizado por el Colegio de Arquitectos.

Frente a esta ilustrativa y enriquecedora conjunción puerto-ciudad plasmada por los profesionales canarios se impuso la exigencia de los partidos PSOE, PP y CC de establecer un sistema portuario insular que partía de la premisa de ir desmantelando progresivamente el Puerto de Santa Cruz en beneficio del Puerto de Granadilla. Desgraciadamente este plan especial, en gran medida, sólo viene a ser una constatación de esta destrucción programada de esta infraestructura de la que dependen la mayor parte de las actividades económicas en el área metropolitana, destrucción que ya venía gestionando desde tiempo atrás la Autoridad Portuaria.

Tampoco ha hilado muy fino este plan especial con las propuestas que se contemplan para recuperar el paisaje marítimo en nuestra ciudad. Era una excelente oportunidad para que los espacios portuarios recuperados para la ciudad no se privatizaran, logrando que la conexión de Santa Cruz con el mar fuera abierta, libre y pública. Sin embargo este plan va en sentido contrario y llena estos lugares de centros comerciales que mercantilizan la vista al mar. Por ejemplo, en el muelle de enlace se proponen un conjunto de edificaciones con uso comercial que en algunos puntos supera la altura que tendría un edificio de cinco plantas. Esta construcción equivalente a dos centros comerciales supondrá el golpe definitivo al pequeño comercio santacrucero y sólo nos permitirá ver el mar si nos decidimos por degustar alguna oferta culinaria en alguna de las franquicias extranjeras que se instalen. Igual ocurre en la zona de la Dársena de Los Llanos, donde se contemplan tres edificios que acaparan el paisaje y le ponen precio a la visión del mar.

Es una lástima la ausencia de ideas del alcalde y concejales del equipo de gobierno. En un momento tan importante para Santa Cruz nos tocó un equipo de gobierno que no sabe ni le preocupa cómo resolver el binomio puerto-ciudad en beneficio de la gente de Santa Cruz.

*Concejal de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz