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Victoria de postín

   
Los blanquiazules lograron la primera victoria a domicilio de la temporada. / ASIER ALCORTA Cristo Martín fue decisivo para el equipo y uno de los mejores ayer sobre el verde de La Romareda. / ASIER ALCORTA
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Cristo Martín fue decisivo para el equipo y uno de los mejores ayer sobre el verde de La Romareda. / ASIER ALCORTA

MARTÍN-TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

No ganaba el CD Tenerife lejos del Heliodoro Rodríguez López desde el 13 de abril y ayer rompió esa maldita racha con un triunfo de postín, de los que otorgan prestigio, aumentan la moral de la tropa y dan mucho rédito en la clasificación. Tanto como para abandonar los puestos de descenso. Dos goles logrados después de dos penaltis de esos que raramente se pitan, pero que son, y una delicia sublime de Diego Ifrán concedieron a los blanquiazules una victoria vital que confirma que la recuperación del equipo no es ficticia.

Síntoma claro de esa mejoría es la repetición ayer en La Romareda del once inicial que ganó el pasado fin de semana al Barça B. Cervera parece que por fin ha logrado acomodar a los jugadores a un sistema solvente y que da resultados. Nunca es tarde si la dicha es buena.

Ifrán celebra uno de los goles marcados ayer. / TONI GALÁN

Ifrán celebra uno de los goles marcados ayer. / TONI GALÁN

Después de unos primeros minutos de juego insulso, tardó poco el CD Tenerife en adelantarse en el marcador. Vitolo sirve un balón largo que aprovecha Ifrán para sortear la mala salida del guardameta Óscar Whalley, no obstante, se quedó sin ángulo para el disparo. O por lo menos eso parecía, porque el uruguayo sorprendió a todos con un disparo potente con su pierna zurda que se fue al fondo de las mallas del conjunto aragonés. Era el minuto 14 y los visitantes se ponían por delante en el marcador en la primera llegada al área rival que tenían.

El Zaragoza quería rápidamente empatar la contienda y ofreció la réplica con un cabezazo de Borja Bastón que se marchó algo desviado tras una jugada embarullada dentro del área.

Tampoco tardó demasiado en lograr el equilibrio la escuadra de la capital maña. En el minuto 24, los locales neutralizaron el tanto del sudamericano gracias a un remate de cabeza de Rubén tras una falta lanzada por Eldin. Roberto pudo hacer mucho más para despejar el balón y Hugo Álvarez no tuvo que haberse despistado en la marca del exjugador del Madrid. En definitiva, pifia de la zaga blanquiazul y la igualdad de nuevo reinaba en el marcador.

A partir de ese momento, el equipo chicharrero se hizo con el control del balón, y del juego, y fue mejor que el Real Zaragoza, cuya defensa se mostró muy imprecisa, tanto a la hora de cerrar huecos como de sacar el balón.

Quedaba mucho partido por delante, pero el marcador se decidiría en la segunda mitad. Sin embargo, el Tenerife acumuló en lo que quedaba de primera parte dos ocasiones muy claras para marcharse a los vestuarios con una ventaja muy cómoda. En el minuto 27, Suso se plantó cara a cara delante de Whalley. El disparo final del de Taco se estrelló en la madera de la portería zaragozana. Más tarde, en el 41, fue Ifrán el que malogró otra gran ocasión. Balón que remata de cabeza el de Cerro Chato y que obliga al cancerbero adversario a lucirse ante su afición con una bonita parada. Así se llegó a la conclusión de la primera mitad, unos 45 minutos muy equilibrados, pero en los que el Tenerife había acumulado ocasiones suficientes como para ganar a esas alturas con suficiencia.

Un árbitro riguroso
Hoy las crónicas de los medios de comunicación de Aragón centrarán sus críticas en el colegiado López Amaya, del Comité Andaluz. Este trencilla señaló dos penas máximas en contra del equipo local, ambas tremendamente rigurosas, de esas que rara vez se señalan. De esas que todos pondríamos el grito en el cielo si es al Tenerife al que se las apuntan. El Zaragoza fue castigado con dos penaltis en apenas doce minutos, el primero en el 54, una pena máxima que el árbitro decretó por agarrón de Borja sobre Hugo Álvarez. También conviene decir que el jugador del equipo maño fue bastante pardillo en la acción. El lanzamiento lo transformó Vitolo con su pierna derecha y lanzando a la izquierda de Óscar Whalley.

Y el segundo llegó en el 67. En otra acción bastante tonta, Cristo Martín es derribado dentro del área en penalti tan claro que hasta surge la duda de si se pita. El Tenerife cambió de tirador. Esta vez fue Diego Ifrán el encargado de materializar la segunda pena máxima del partido. Mandó el balón al mismo sitio que Vitolo, Whalley adivinó la trayectoria, pero nada pudo hacer para detener el balón que suponía un claro 1-3 en el marcador.

Sin embargo, al partido le quedaban todavía más de 20 minutos por jugarse, tiempo más que suficiente para que el Zaragoza lograse remontar. Y más teniendo en cuenta que se trata de un rival que hasta ayer sumaba siete jornadas consecutivas sin conocer la derrota y que sufrió su primer KO como local esta temporada en la Liga Adelante. Tocaba pelear, pero también sufrir.

El equipo de Víctor Muñoz, que realizó cambios poco fructíferos, acortó distancias apenas seis minutos más tarde por obra de Borja Bastón. Otra vez la defensa tinerfeñista hizo aguas. 2-3 y a muchos jugadores seguro que las piernas les temblaron en ese momento.

El partido tenía muchas coincidencias con el duelo de El Sadar, que al final se lo llevó el equipo local. La intención era que la historia no se repitiese. Para ello había que imprimir mucha intensidad, especialmente defensiva.

Al final, la insistencia aragonesa hasta el final no fue acompañada de buenas ideas sobre el terreno de juego.

Conforme iban transcurriendo los minutos, el Tenerife se fue quitando poco a poco el dominio local y las ocasiones de los de Víctor Muñoz empezaban a llegar con cuentagotas debido a las imprecisiones a la hora de elegir la mejor opción para el ataque.

En los últimos minutos el Real Zaragoza no creó apenas peligro y buena culpa de ello la tuvo el Tenerife, que se mostró tremendamente sólido en el centro del campo, con un trivote que funciona a la perfección, con un Cristo Martín que atraviesa un momento dulce y con una dupla atacante, formada por Suso e Ifrán, coordinada e inspirada.

Así el Tenerife se llevó, con mucho trabajo y esfuerzo, la primera victoria fuera de casa de la temporada en un buen partido.