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Y Santa Cruz consiguió su segunda cabeza de león

   

DIARIODEAVISOS.COM | Santa Cruz de Tenerife

Página de la Gaceta de Madrid relatando el ataque. | DA

Página de la Gaceta de Madrid relatando el ataque. | DA

Fue al amanecer del día seis de noviembre de 1706, cuando trece navíos de la flota del contralmirante Jennings, con más de 800 cañones, se acercaron hacía el puerto de Santa Cruz, donde ya estaban preparadas las defensas debido a la alerta transmitida la tarde anterior desde el semáforo de Anaga. Según se acercaban fueron enarbolando banderas francesas, luego suecas, y al final azules, lo cual pretendía engañar a los defensores, a la vez que ganar tiempo para colocarse en posición de de combate para tiro eficaz. Pero sus intenciones fueron descubiertas por los defensores.

Cuando estaban ya a la distancia de tiro, desde el castillo de San Cristóbal se hizo un disparo de advertencia, que era una práctica normal en estas situaciones y que indicaba que desde la flota debían mandar un parlamentario en un bote para hablar sobre las intenciones de la flota.

El contraalmirante Jennings hizo caso omiso a la advertencia, y sin aviso previo los cañones de sus buques empezaron a disparar contra las defensas del puerto. El intercambio de disparos se mantuvo durante más de dos horas con nutrido fuego por ambas partes. Aprovechando la protección del humo producido por los disparos, una treintena de lanchas llenas de soldados intentó dirigirse a las a las playas de San Antonio y de la Peñita, pero pronto fueron descubiertas y rechazadas por los disparos desde los castillos de Paso Alto y de San Cristóbal.

El contraalmirante Jennings pensaba que este ataque iba a ser un paseo, pero la situación que se encontró fue muy diferente, por lo que optó por parlamentar. Para ello, primero izó la bandera inglesa y después mando un emisario con bandera blanca para parlamentar que fue conducido con los ojos vendados ante el Corregidor D José de Ayala y Rojas, donde intentó engañar al mismo. La contestación fue clara, ante lo cual Jennings decidió abandonar su intento y se alejó de Santa Cruz en la tarde del día 7.

Una destacadísima actuación la tuvo el cañón “Hércules” que causó pavor en la escuadra ya que, cuando algún navío intentaba acercarse para proteger a las lanchas, sus certeros disparos causaban estragos en los barcos ingleses y les forzaba a retirarse fuera de su alcance. Con ello, al ser el alcance del “Hércules” superior al de los navíos, quedaban protegidas las defensas de Santa Cruz.

Al igual que en el ataque de 1657 del almirante Blake, el cañón “Hércules” fue decisivo para la victoria. Ya en el siglo XVI, el célebre tratadista militar José de Arántegui Sanz, en su libro “Apuntes históricos sobre la artillería española”, calificaba al Hércules como “uno de los primeros y más preciosos cañones que se hayan fabricado en el mundo”. Hoy día ese maravilloso cañón se puede contemplar en el Museo Militar de Almeyda.

Nota: Se adjunta archivo de un documento impreso en la Gaceta de Madrid en 1707, donde se relatan los hechos.

Atentamente.

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ALMEYDA
c/ San Isidro, 2
38001 S/C DE TENERIFE