X
SOCIEDAD>

Supergrúas: colosos de las emergencias

   
Supergrúas

Solo con este tipo de recursos se resuelven accidentes como este vuelco del pasado lunes en la TF-5. / DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Son los colosos de las emergencias, por mucho que aún sigan pendiente de ser incluidos en los protocolos existentes. Como la realidad siempre adelanta a la burocracia, estas supergrúas demuestran, cada día más, que son fundamentales. En unos 30 o 45 minutos, estos vehículos de gran tonelaje son capaces de retirar de la vía una guagua o un camión, ahorrando minutos de retención en las autopistas, y posibles accidentes en cadena que se puedan dar o el típico impacto “del mirón”, como también es ya habitual, como señalan desde la Asociación Canaria de Empresas de Auxilio en Carretera (ACEAC).

En Tenerife hay nueve vehículos de estas características, nada frecuentes para una red vial como la insular. Alcanzan hasta los 26.000 kilos y los 10 metros de largo, con un brazo que llega hasta los cuatro metros hacia atrás y los seis en altura. Para que se hagan una idea, un turismo familiar (por ejemplo un Renault Scenic) pesa unos 900 kilos, mientras que un tranvía de Metropolitano de Tenerife llega a las 50 toneladas.

La ubicación de estos vehículos de rescate pesado queda distribuida de la siguiente forma en Tenerife: una en el Norte, cinco en el área metropolitana, y tres en el Sur.

Las enormes dimensiones de estos vehículos y el escaso espacio de movimiento de las autopistas tinerfeñas convierten muchas veces las operaciones de auxilio y rescate, realizadas por los gruistas, en casi un procedimiento quirúrgico milimétrico, pero a gran escala, como apunta uno de los gruistas del Sur de Tenerife, Adelto Medina, de Grúas El Oso, y miembro de ACEAC.

Frente a retos que oscilan entre las tres toneladas y media hasta las 50, “el mayor problema -explica Medina- lo tenemos a la hora de actuar. Con un vehículo, de los mayores que tenemos, que mide 10 metros, nos es imposible maniobrar en la autopista, puesto que la propia autopista no mide más de 10 metros de ancho”.

En esos casos, hay que prever el servicio a realizar antes de personarse en el punto del rescate, y “en la mayoría de los casos, en más del 80% de nuestras actuaciones o hemos de ir hacía atrás, buscando la forma de trabajo con el culo de la grúa”. Como nos recuerda el propio Medina, o Fran, de Grúas Arafo, también miembro de ACEAC, la autoridad competente, en este caso la mayoría de las veces la Guardia Civil o Tráfico (a la espera de que al fin se incardinen en el 1-1-2) les realiza una llamada solicitando sus servicios, “en algunas ocasiones nos informan de cuál es la situación, partimos al lugar del rescate, con la clausula del para ahora mismo, y cuando llegamos al punto donde nos esperan, en cuestión de segundos hemos de decidir dónde colocarnos para retirar el vehículo pesado y lógicamente, intentar no fallar, sino acertar a la primera. Lo que se intenta siempre es posibilitar la circulación y sobre todo conseguir que no haya ninguna pérdida humana”.

Lo cierto es que, sin estas supergrúas, los atascos por los accidentes se hacen eternos.

Supergrúas

Su intervención, clave para reducir las retenciones por accidentes. / DA