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La tormenta perfecta – Por Tomás Cano

   

Se empiezan a tener los resultados del triste accidente del avión de Swiftair en Mali, en el que iban a bordo 116 personas y nuestros compañeros Agustín Comerón e Isabel Gost. Lo más importante: no hubo error humano. Permítanme que intente humildemente aportar algo de luz sobre este tema. En muchas partes del planeta, especialmente en aquellas donde está presente el frente intertropical, se dan condiciones meteorológicas muy especiales. Uno de estos fenómenos es el conocido como ice crystal. Las circunstancias para que se produzca este fenómeno son las típicas en esa zona de vuelo: zona de convergencia, tormentas, alta temperatura relativa en capas altas de la atmósfera. Los ice crystals aparecen incluso a 40 grados. El radar meteorológico de los aviones apenas detectan estas partículas de hielo cristalino. Los motores del avión pueden tener acreción de hielo cuando aparentemente no hay evidencias de hielo en el fuselaje del avión. Si el motor se “hiela” el compresor de la turbina no es efectivo en los procesos de combustión interna y puede producir una pérdida aerodinámica dentro del flujo del motor. Estos fenómenos han sido identificados y notificados por muchos operadores aéreos y existen recomendaciones específicas para volar en estas áreas aunque se reconoce que el fenómeno es difícil de identificar. Si el motor pierde empuje, el avión pierde velocidad y en consecuencia puede entrar en pérdida aerodinámica. Los ice crystals reducen el margen de entrada en pérdida. En 2006 Boeing declaraba que varios operadores de MD80 han notificado incidentes de grandes pérdidas de velocidad por razones desconocidas volando a mucha altitud. En algunos casos el avión entró en pérdida y todo “parecía normal” antes del evento. Las tripulaciones pueden sospechar que el motor se ha parado pero realmente está en una pérdida profunda. Hay un importante factor en el vuelo de un avión que se denomina altitude capability; sería algo así como la máxima altura a la que puedo volar. Imaginemos que la máxima es 35.000 pies y yo vuelo a 33.000. Hay una serie de factores que pueden hacer que el comportamiento del avión aún volando 2.000 pies por debajo del máximo se comporte como si volara mucho mas alto. Si conectamos los sistemas de anti-hielo sería como poner el aire acondicionado del coche, el motor rinde menos y el coche pierde prestaciones. Lamentablemente, el avión de Swiftair que volaba en Mali encontró la tormenta perfecta.