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Adicción al móvil – Por Tamara de la Rosa

   

Aunque parezca exagerado, son numerosos los casos que estamos viendo de personas que sufren problemas físicos y psicológicos como la ansiedad, sudores, nerviosismo, irritabilidad cuando olvidan el móvil, incluso cuando se quedan sin cobertura o sin batería. Me resulta paradójico que los teléfonos móviles se inventaran para comunicar a las personas entre si y también pueda servir para todo lo contrario. Para distanciarnos de ellos. Con el invento del móvil, hemos tenido numerosas ventajas como llamar inmediatamente con alguna urgencia, localizar a hijos en cualquier momento pero hemos de plantearnos que, en muchos casos nos estamos convirtiendo en auténticos dependientes del móvil. ¿Cuándo empieza a ser un problema? El problema es de conducta. Una conducta irreprimible, incontrolable y exagerada que hace que dejemos atrás, otras actividades, como la lectura, la conversación de tú a tú con familia y amigos. La realidad es que, la adicción a los móviles existe y los mayores afectados por esta adicción son los adolescentes. El móvil ha pasado a convertirse en una herramienta imprescindible de sus vidas. El uso del móvil, ya no cumple una mera función comunicativa sino que, con frecuencia, es usado como herramienta de ocio y entretenimiento que conlleva a una serie de riesgos importantes, especialmente preocupantes cuando se trata de adolescentes y jóvenes.
Algunos de sus efectos:

-Comportamientos compulsivos. El vivir permanentemente pendiente del WhatsApp vigilando continuamente el móvil cada muy poco tiempo de forma compulsiva e incontrolada.
-Aislamiento de los demás. Es muy común ver a grupos de amigos o incluso familias donde estando juntos cada uno está mas pendiente del móvil que de disfrutar del momento.
-Alteraciones del estado de ánimo. Nerviosismo, angustia incluso irascibilidad cuando se les olvida el móvil o se agota batería o por falta de cobertura. Hemos llegado hasta el punto de comprar baterías extras para cuando nos quedemos sin batería estando en la calle tener carga con inmediatez. ¡No somos capaces de vivir sin móviles!
-Alteraciones del sueño. Son muchos los que cuando se despiertan a media noche, miran el móvil para comprobar si tienes algún WhatsApp, Facebook o Twitter e interrumpen el sueño para, siendo de madrugada, ponerse a contestar.
-Problemas de Comunicación. Te acostumbras a comunicarte a través del móvil sintiéndote incómodo e inseguro cuando lo haz de hacer cara a cara, por lo que evitas muchísimo esas situaciones.
-Problemas del lenguaje. Ya no nos detenemos a escribir bien. Lo importante es la rapidez, la inmediatez.
El móvil no es malo, pero cuando el tiempo que se invierte en el es abusivo, si cuando no se tiene se experimenta angustia, estamos en el camino que se convierta en una adicción. Los adolescentes de hoy tienen una gran dependencia del móvil, que ya forman parte de sus vidas. Hay que enseñarles a utilizar las nuevas tecnologías, ponerles pautas, unos momentos en los que se puede utilizar el móvil y otros en los que tiene que estar prohibido. Hay que enseñarles que el móvil es algo secundario en sus vidas. Cuidado las edades a las que se les entrega un móvil a un niño. Cada vez es más común ver niños de 12 años con móviles sin control de las áreas donde se pueden conectar. Redes sociales y de mas. Mucho cuidado. El uso de móviles en menores en recomendable que sea controlado.
*PSICÓLOGA
tamaraconsulta@gmail.com