X
POLÍTICA >

Campana y se acabó

   
La retirada de Manuel Fernández, después de casi cuarenta años, ha despertado el interés informativo. | EP

La retirada de Manuel Fernández, después de casi cuarenta años, ha despertado el interés informativo. | EP

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

No importa más la edad que la capacidad. En un tiempo en el que las agujas del reloj de la política bordan la regeneración democrática, Manuel Fernández pone en hora sus motivaciones personales tras casi cuarenta años de actividad pública. El diputado autonómico del PP y vicepresidente segundo de la Mesa dio la campanada al anunciar en el Pleno sobre el REF que a partir de enero haría dieta, que siete legislaturas pesan lo suyo.

Con Fernández se va un estilo peculiar, a veces compungido, pero raramente fingido. Sus latigazos dialécticos son como los azotes del fetichismo, que duelen solo si no son consentidos. En los juegos de fantasía, la realidad es una representación de la imaginación y no debe ser confundida con deseos reprimidos.

Igual de clara que la luz de gozo de quien disipa la oscuridad con dudas certeras era el agua que bebía el consejero de Economía y Hacienda durante la sesión que aprobó por unanimidad el informe favorable a la actualización del Régimen Económico y Fiscal. El decreto ley fue a misa en menos de lo que canta un gallo. Con el ritual habitual, Javier González Ortiz invocó el bienestar de los canarios. Desde el púlpito sintió el pálpito de la sociedad, que “ha estado a la altura” de las circunstancias. Ya lo dice el papa: “Afrontemos los momentos más duros de la vida con ternura”. En la Nochebuena, Francisco alumbró “la humildad en cualquier conflicto” para poder “ver la luz en un mundo de tinieblas”. Se desconoce si la evocación de Jorge Bergoglio al “primer crimen de la humanidad, cuando la mano de Caín, cegado por la envidia, hirió fatalmente a su hermano Abel”, era una indirecta a la hostilidad que se profesan Paulino Rivero y José Manuel Soria. El ministro de Industria, Energía y Turismo regresó por un día al templo de la soberanía popular. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, que no se esconda. Allí volvieron a encontrarse sus miradas y se extraviaron en el pasillo de los pasos perdidos. Soria ocupó la silla que calentó Fernando Clavijo en los preliminares de la elección del candidato de Coalición Canaria a la presidencia del Gobierno regional. Le hizo un guiño al todavía alcalde de La Laguna: “Va en la buena dirección”. Las caricias virtuales de Soria a Clavijo son cachetadas en las mejillas de Rivero, que abomina de la idea de eliminar la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (Cotmac). “Las empresas claman por que se remuevan obstáculos para generar inversiones”, predicó el pontífice regional ante la pila bautismal de un hipotético pacto poselectoral. El coro interpreta el arrorró del himno a la sombra de un almendro a modo de anticipo de lo que se avecina, con el permiso de Iglesias.

El sofá rojo

-Estreno. Felipe VI reinó en la noche del miércoles. Más de ocho millones de televidentes se congregaron ante una salita del palacio de la Zarzuela para escuchar el primer mensaje navideño del hijo de don Juan Carlos.

-Contundencia. Al lado de un simbólico sofá rojo, el monarca no ahorró contundencia contra la lacra de la corrupción. Llamó a “cortarla de raíz y sin contemplaciones” para evitar que este tipo de conductas “echen raíces” en la sociedad española. En la mente de todos estaba su hermana Cristina, que se sentará en el banquillo de los acusados por delito fiscal.

-Rivero. Desde la comodidad de su blog, el jefe del Ejecutivo canario celebró la “valentía” de Felipe VI al asumir “el descontento y la indignación de los ciudadanos”. Aunque “oportuna”, la mención a Cataluña le pareció insuficiente. “Los problemas territoriales no se limitan a ese caso”, escribió Paulino Rivero en papel reciclado.