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“Canarias necesita un revulsivo para su desarrollo económico”

   

MARÍA FRESNO | Santa Cruz de Tenerife

José Ramón Barrera

El Gobierno aprobó la pasada semana la reforma del Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias, que entrará en vigor a partir del próximo 1 de enero de 2015 y hasta el 2020. Un texto que desde el Ejecutivo regional potenciará el desarrollo económico del Archipiélago. Según el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se trata de la reforma “más ambiciosa” de la historia. Sin embargo, son muchos los que opinan que no se ha debatido lo suficiente a pie de calle.

A las puertas de aprobarse este documento, José Ramón Barrera y Antonio Salazar, socio responsable del área de consultoría fiscal y legal de Assap, y periodista, respectivamente, han sacado a la luz un libro sobre el REF, que ya va por su segunda edición, que se llama Cómo hacer de Canarias un caso de éxito.

En él se analiza las enormes posibilidades que tiene el REF y se hacen algunas propuestas para orientarlo a los nuevos tiempos. En este sentido, José Ramón Barrera afirma que, ante la situación actual por la que atraviesa Canarias, lo que se necesita es un “revulsivo; medidas que supongan un cambio real”. El REF de ahora, señala, “tiene que ser distinto, no puede ser el mismo que el del año 1994”. Por eso, Barrera analiza en el libro territorios similares a Canarias y que han sido casos de éxito, como Tel Aviv, Singapur y Santiago de Chile.

El libro de Barrera parte de una base importate y es que “hay que perder el miedo al éxito económico” y para ello hace una serie de propuestas que van desde reducir la administración hasta la conveniencia de implantar un impuesto sobre la renta de tipo único. Asimismo, opina que el Gobierno de Canarias debería acometer un plan de privatización de las empresas públicas que aún conserven algún valor en el mercado.

El libro también aborda uno de los asuntos polémicos: el petróleo. En este sentido, Barrera señala que el debate, más allá de la oposición porque sí, debería centrarse en como Canarias puede aprovecharse de la existencia de este recurso si finalmente se extrae. La fórmula planteada conlleva la creación de una sociedad mercantil en la que todos los canarios fueran accionistas: “Sería un fondo de pensiones de gestión capitalizada que se nutriese con las regalías que se negociasen con Repsol y el Gobierno central. Con esta alternativa se podrían ingresar un mínimo de 500 millones de euros al año. Una cifra que Canarias no debe ni puede despreciar”.

Un modelo de éxito
El IGIC debería dejar de ser un tributo diferenciado del resto del territorio de la Unión Europea (UE) para pasar a integrase en él. Esta posibilidad, según relata Barrera en el libro, podría suponer la simplificación de la estructura administrativa que actualmente se encarga del IGIC, al tiempo que facilita las transacciones internacionales en el ámbito territorial de la UE, al poder disfrutar de la misma armonización de la que gozan los países de la Unión.

El impuesto de sociedades debería desaparecer tal y como está planteado a día de hoy con el fin de poder impulsar la implantación de grandes empresas multinacionales. Irlanda, por ejemplo, cuenta con un impuesto del 12,5%. Un impuesto sobre sociedades de entre el 12,5% y el 20% atraería muchísima inversión foránea y animaría más al emprendimiento local que todas las medida aplicables en la actualidad. “Creemos que sería deseable un sistema donde el beneficio obtenido en Canarias se quede en la empresa que lo obtuvo y no se distribuya a sus accionistas o se use para fines particulares”.