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Cruz Roja viste y calza a más de 1.200 niños canarios en exclusión

   
Cruz Roja también reparte material escolar para muchos menores necesitados del Archipiélago. / DA

Cruz Roja también reparte material escolar para muchos menores necesitados del Archipiélago. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Un total de 860 cajas de alimentos para desayunos infantiles; 700 kits de higiene personal para niños; 1.200 entregas de calzado a menores; 1.900 repartos de vestuario básico infantil. Estas son algunas de las cifras contabilizadas este año por el área de Intervención Social de Cruz Roja en Canarias, que ha constatado un aumento del 54% en el número de usuarios que han sido atendidos por la institución humanitaria. Muchos de ellos son menores con necesidades básicas, como alimentos, ropa y zapatos, miembros de familias en situación de pobreza o grave riesgo de exclusión social.

Y es que, tal y como preveía la organización, Cruz Roja volverá a duplicar respecto a 2013 la cifra de personas a las que asiste en el Archipiélago en situación de pobreza y desamparo derivada de la crisis económica -como viene ocurriendo desde que comenzó la recesión-, pese a los mensajes de recuperación económica de políticos y patronal.

“Nosotros oímos voces de que los bancos están ganando millones, de que las empresas están exportando más, ganando más, que la prima de riesgo está mejor, pero notamos que estamos atendiendo a más personas”, hasta el punto de que los auxiliados por Cruz Roja se han duplicado este ejercicio respecto al año pasado, según reconoce el propio responsable autonómico de la entidad, Gerardo Mesa. Este deja claro que su organización continúa “recibiendo solicitudes de ayuda todos los días” de isleños que han visto empeorar su situación económica a consecuencia de la crisis, que ha determinado, de hecho, que estos sean los destinatarios de la mayor parte de su actividad, antes centrada en la asistencia sanitaria y en la ayuda a los afectados por catástrofes en el extranjero. Mesa reitera que la situación, lejos de mejorar, sigue empeorando, pese a que cada vez son más los particulares y las empresas que colaboran con Cruz Roja, donde están “convencidos de que la solución a esto no es que la gente dé más dinero o más alimentos para atender a los que lo necesitan, lo importante es que los que nos gobiernan hagan lo posible para que haya una mayor distribución de la riqueza en nuestra sociedad”.

Porque, mientras eso no ocurra, y aunque se hable de recuperación económica, en el Archipiélago “vamos camino de que sean 50.000 en 2015” las personas a las que tenga que ayudar a solventar algunas de sus carencias básicas la institución humanitaria, denota Gerardo Mesa, quien vaticina que se duplicarán los ciudadanos atendidos los próximos años si no se articulan “medidas estructurales”.

No en vano, y por poner un ejemplo, sólo en la provincia de Santa Cruz de Tenerife este año se han realizado 4.200 entregas de material escolar, 4.300 repartos de productos de higiene y se han hecho 16.000 entregas de alimentos a familias con severas necesidades, muchas de ellas con niños a cargo. “Ojalá no tuviera que existir Cruz Roja, porque eso significaría que la sociedad sería más solidaria y la riqueza estaría mejor distribuida”, concluye Gerardo Mesa.

La crisis cambia el rostro de la pobreza

J. L. C. | Santa Cruz de Tenerife

Como han revelado otras organizaciones humanitarias, como Cáritas Diocesana, el rostro de la pobreza en Canarias ha ido variando en los últimos años, debido fundamentalmente a los efectos que la crisis ha dejado sobre la clase media. “Antes estábamos acostumbrados a atender a personas marginadas, con problemas de alcohol o drogas, sin hogar…, y seguimos haciéndolo; pero ahora atendemos a personas que vivían más o menos cómodamente, con otro tipo de perfil, que han caído en esta situación por culpa de la crisis”, subrayan desde Cruz Roja. Y hasta tal punto es así que el año pasado el presidente nacional de la entidad tuvo que hacer un llamamiento similar al que se hace cuando ocurre una catástrofe, para que la gente se solidarizara con la situación que se está viviendo aquí en España.

“Nuestra primera misión es atender las necesidades básicas de la gente; después, tratar de sacar a las personas de la marginalidad y la exclusión, ayudándolas a prepararse y convenciendo a las empresas de que contraten a la gente que formamos. Y la otra pata fundamental de nuestro trabajo es el cambio de mentalidad de la juventud”, reiteran las mismas fuentes de la entidad, que cumplirá el próximo año 106 años de historia.