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Cuba y EE.UU. – Por Isidoro Sánchez

   

El 2014 no podía terminar de mejor manera, ya que Cuba y los Estados Unidos comunicaron oficialmente el restablecimiento de relaciones diplomáticas después de más de medio siglo de ruptura. ¡Ya era hora! Muchas cosas han sucedido desde entonces. Han transcurrido dos generaciones, las que vivieron el fallecimiento de Hemingway y las que conocieron la marcha de Gregorio Fuentes, ambos protagonistas de El viejo y el mar. De seguro que estarán celebrando la reconciliación interamericana con unos mojitos y unos buenos habanos. Tuve la suerte de conocer Cuba en el seno familiar, como la mayoría de los canarios de mi época, ya que hasta 1898 los archipiélagos caribeño y atlántico eran dos provincias ultramarinas de España y el trasiego humano era frecuente entre las dos orillas. Decenas de miles de canarios se asentaron en la Perla del Caribe por razones varias. Unos en la pesca, otros en los centrales azucareros, también en el tabaco y los medios de comunicación, y ahora, en el sector del turismo. Desde 1985 comencé a viajar a Cuba y después de 25 años escribí una crónica de mis memorias antillanas que plasmé en un libro que titulé Cuba desde mi ventana, donde evoqué muchas cosas que viví como ciudadano del mundo en la isla caribeña. En el recuerdo Dulce María Loynaz y Gregorio Fuentes, José Ramón Fernández, Oswaldo Payá, al que propusimos como Premio Sajarov en el Parlamento Europeo, las casas de Canarias repartidas por la isla, la familia del tío Pancho que se quedó en San Antonio de los Baños y la otra que se marchó, en busca de un mundo mejor; asimismo, la Virgen de Candelaria en Pinar del Río y la visita del papa Juan Pablo II en 1998, cuando pidió que Cuba se abriera al mundo. Hoy le recordamos a Obama, isleño hawaiano, que no se olvide lo que le dije en un artículo sobre Guantánamo al salir electo presidente de EE.UU. También les reiteramos a los hermanos Castro, Raúl y Fidel, que sean líderes de la tolerancia y el respeto con los adversarios políticos.