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Ébola, islamismo, pateras… – Por Rafa Muñoz Abad

   

Con el ánimo de intentar trasladar al lector una visión generalista de lo que en África sucede cerramos el tercer año de esta poca pretenciosa columna. 1.800 caracteres al óleo de una pincelada que semanalmente combina la actualidad con la historia o alguna reflexión personal. El año ha sido completo en calamidades y los habituales pecados africanos no han faltado a su cita. Aniversarios fatídicos, conatos de guerras civiles o epidemias. Un menú de los horrores. Expira el vigésimo cumpleaños del genocidio de Rwanda y del miro para otro lado de la ONU. El de la crisis del ébola que ahora por Navidad la aparcamos no sea nos vaya a salpicar los langostinos. Asistimos a la gestación, aún por cristalizar, de la que podría ser la primera democracia a la occidental de una sociedad árabe; Túnez. El paciente egipcio sigue entubado en un status quo que al eje Washington-Tel Aviv le viene de perlas. El pensamiento del preposicionamiento militar francés, como mejor respuesta al yihadismo que sacude el Sahel, hizo que la françafique se reinventase codo a codo con la sutil penetración China en África. Libia, causa olvidada que algún susto nos dará, se posiciona como el relevo de Somalia para aspirar al segundo estado fallido africano. Cirenaica se ha transformado en la nueva República de los Pordioseros donde los señores de la guerra aquí son los del petróleo y sus conexiones con el islamismo y la inmigración ilegal hacia el sur de Europa es una realidad. De manera similar, los flujos del éxodo irregular son vasos comunicantes y tal vez volvamos a ver en Canarias una imagen ya tristemente familiar; la vuelta de los cayucos a las playas. La descolonización del Sahara languidece a la par que la vergonzosa dejadez española pacta medianas [chapuceras] con Rabat con una bolsa de crudo bajo las enaguas. Incluso prensa rosa hemos tenido; episodio sólo posible en Sudáfrica como el estado más desarrollado del continente. El caso Pistorius reveló que en la era post apartheid la justicia sigue siendo blanca para el blanco y quizás gris para el negro. África seguirá siendo África y el 2015 traerá mil desgracias y a la par mil sonrisas de un continente que simplemente vive. Lo contaremos.

*CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL
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