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Salió cruz

   
Fotis Lampropoulos fue uno de los mejores jugadores del encuentro. / ACB MEDIA

Fotis Lampropoulos fue uno de los mejores jugadores del encuentro. / ACB MEDIA

ACAN | Badalona

Su labor va más allá de las estadísticas, como recalcó su entrenador en la rueda de prensa. Cualquiera diría que Sitapha Savané va camino de los 37 años, pues tiene la energía de uno de veintitantos. Lo sufrió el Iberostar Tenerife, que sigue sin ganar en el Olímpic de Badalona. El conjunto de Alejandro Martínez cayó esta vez por 88-85, recibiendo 14 puntos y cinco tapones del pívot del Fiatc Joventut, y teniendo hasta tres opciones de ponerse por delante en el último minuto. Saúl Blanco falló un triple y tampoco acertaron Javier Beirán ni Sekulic tras hacerse con el rebote ofensivo. Mallet acabó desequilibrando el partido con dos tiros libres en una jornada en la que ni unos ni otros estuvieron nada acertados desde esa distancia: los locales erraron 14 y los visitantes, que tiene un poco más difícil su presencia en la Copa del Rey, 6. La Penya, con diez triunfos, tiene pie y medio en el torneo.

Baloncesto de ataque
Un encuentro loco solo podía tener un inicio explosivo. La puesta en escena de ambos equipos fue una oda al baloncesto ofensivo y la efectividad. Al triple inicial de Mallet le siguió una canasta de Sikma ante Suton. Fue un duelo en el que saltaron chispas. A Sekulic no le costaba dominar la pintura y procurarse canastas tras rebote ofensivo. Beirán parecía una culebra y anotó cinco puntos consecutivos de los siete que sumó en un primer cuarto en el que Iberostar llegó a dominar por 7-13.

Savané fue quien agitó primero a una Penya muy acertada desde más allá del 6,75. El conjunto de Salva Maldonado metió cuatro de los cinco triples que intentó. Suton, con dos sin fallo, fue el mejor en esta estadística y protagonizó un intenso duelo con Sikma antes de irse al banquillo con dos personales. La segunda, muy protestada por el público. Justo antes Sikma le había colocado un tapón al propio Suton, que replicó con un triple desde unos 8 metros. El pívot de Seattle no se quedaba corto y en la acción siguiente respondía con un mate.

Para rendimiento, el de Lampropoulos. Tardó medio suspiro en ser fundamental para el Iberostar Tenerife. Metió dos canastas, la segunda sobre la bocina, para cerrar un primer cuarto muy igualado (30-27), y siguió siendo el dueño y señor de la zona durante los primeros minutos del segundo período. Lampropoulos, jugador silencioso y trabajador, aportó ocho puntos más.

Demond Mallet lanza a canasta ante la mirada de Luke Sikma. / ACB MEDIA

Demond Mallet lanza a canasta ante la mirada de Luke Sikma. / ACB MEDIA

Por delante
Lampropoulos se gustaba y su equipo lo agradecía tanto como los errores infantiles de Hannah, a quien Úriz birló la pelota dos veces para anotar con tranquilidad. Salva Maldonado le hizo pagar esos despistes (y sus dos personales rápidas) con el banquillo. Mallet, como ya había demostrado al principio, estaba mucho más entonado. Con su dirección y la lucha de Savané y Llovet se repuso la Penya (49-50, al descanso).

En la reanudación, Suton se cargó muy pronto con la tercera y la cuarta personal. En principio, una buena noticia para el Iberostar Tenerife y, en concreto, para Sikma, que seguía sumando puntos como las hormiguillas, sin descanso.

Pero el pívot de Seattle se topó con dos gigantes que no suelen lucir en las estadísticas y siempre comprometidos: Miralles y sobre todo Savané. La Penya perpetró un parcial de 14-4 (68-60) con dos triples de Suárez y las pinceladas de Vidal, Miralles y Kirksay, que se retiró dolorido al banquillo.

El propio Vidal cerró el tercer período con una canasta sobre la bocina (70-62) e inauguró el último cuarto (74-64). Era la máxima ventaja de los locales. Otro desafío para el conjunto de Alejandro Martínez, lanzado entonces por Javi Beirán, Luke Sikma y Blagota Sekulic (76-78). A Savané todavía le quedaba carrete, Hannah acertó con un triple, Richotti continuó contribuyendo hasta ser eliminado con 86-84. Con ese marcador Blanco falló un triple y tampoco acertaron en la misma jugada ni Beirán ni Sekukic. En el baile de tiros libros triunfó Mallet metiendo los dos correspondientes en un partido marcado por la locura de ambos equipos y el temple de Savané.