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Lo Divino y los villancicos – Por Joaquín Castro San Luis

   

Remontarse al origen de los villancicos sería como trasladarse al principio de nuestra era. La estrella anunciaba a los pastores la llegada del Señor y los ángeles les cantaron en las alturas Gloria in excelsis Deo, y Paz en la Tierra, a los hombres de buena voluntad. Las notas de los clarines, zambombas y panderos recorren miles de kilómetros, resonando de barrancos en barrancos, rompiéndose en ecos que apunta otras tantas direcciones.El canto navideño llega a todas partes asentándose principalmente en lugares de creencia católica. En Canarias, los orígenes de los villancicos habría que buscarlos en los llamados ranchos de ánimas, muy extendidos por las islas orientales. Algunas semanas antes de la Navidad, los amigos se reunían con castañuelas, laúdes y barras de hierro en forma de limas, llamadas espadas, con la que producían una música muy simple a base de un solo tono, que generalmente era re mayor. Por las calles, plazas y de casa en casa iban llevando el mensaje del nacimiento del mesías, que habría de ocurrir el 24 de diciembre. Recogían lo que los vecinos podían darles: almendras, higos pasados, alguna que otra gallina, conejos, etcétera, que después se traducían en regalos a los asilos e instituciones benéficas. A partir de los años cuarenta del siglo XX, esta costumbre fue extendiéndose. Los grupos fueron aumentando y se introdujo mayor cantidad y variedad de instrumentos musicales, preferentemente de cuerda y percusión. Las voces se fueron mezclando, formando verdaderas polifonías. Las actuaciones se centraban más en las iglesias que en otra parte: “Coja al Niño, señor cura,/ y no lo deje llorar/que su madre está dormida,/Y la puede despertar”. A comienzo de los sesenta, se produce la verdadera explosión. Los villancicos aumentan de manera espectacular. Las letras que en un principio trataban de temas religiosos, ahora hacen alusión al Teide nevado que anuncia la Navidad, al campesino, etcétera. Pero siempre dentro de los parámetros del amor y de paz. Es por esta época cuando aparece el villancico más popular de Canarias, Lo Divino: “Anuncia nuestro cantar, /que ha nacido el redentor, /la tierra, el cielo y el mar…”. Por estas mismas épocas se empiezan a oír las notas de Noche de Paz, villancico alemán que recorre todo el mundo y es el tema preferido de las corales más famosas. Se han hecho versiones muy modernas de villancicos a base de música electrónica y efectos especiales, que han tenido gran acogida. Cabe recordar La Navidad Guanche, del conjunto Taburiente, que hace alusión a una estrella que anunció a Tinguaro, Doramas, y Tanausú, convertidos en Reyes Magos, la llegada del Señor.