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Mediación (VII) – Por Andrés de la Vega Alcañiz

   

Habíamos hablado ya de la primera sesión en mediación, que la Ley la llama sesión informativa, y que muchos profesionales la llaman premediación. Que la diferencia de una a otra estaba en que la fórmula legal indica que hay que informar a las dos personas -o más- que la inician, para que se enteren de lo que es y cómo han de seguir el camino. Y los que indican que es premediación, o sea, un momento anterior al comienzo, que sirve para que el mediador se informe de los problemas de cada uno y plantear su estrategia. Y que, por fin, apuntándonos a la primera, podíamos abarcar y conformar las dos. Así pues, vamos a informar y a ser informados. Los protagonistas son, por una parte, las personas que acuden a ella, con el problema. Estas siempre, y en primer lugar. Y después, el mediador. Os va a ayudar.

Sin reñir ni discutir. Y con cortesía. Se dirá el mediador: “Siéntense. Ustedes primero”. Y ustedes: “No de ningún modo, primero usted” . Y se podrá concluir, para empezar con acuerdo: “Los tres a la vez”. Esa es forma de entendernos, desde el comienzo. En seguida, porque además es su obligación, les indicará: “Ustedes vienen al encuentro en mediación, en busca de una solución a su problema, y se da la circunstancia de que, para bien me han encontrado a mí, que soy mediador, pero que no voy a mediar”. Extrañados miran ya. Y les digo: “Sin apuros, sin recatos, digan lo que quieran, ya”. Y uno de ellos dice: “Pues nos tiene que mediar”. “¡Ah sí!, ¡digo al punto! Y no es que quiera hacerle hablar, pero usted ¿piensa opinar?” Y dice: “No. No lo hago por estar juntos, ni para verles las caras, pues ya, para cosas raras, trato con otros asuntos”. Y al ver el cariz que toma la pregunta formulada, paro en seco y digo: “Pienso que he de informar de cosas algo importantes, antes de que pase el tiempo, como es por ejemplo la facultad que tienen las llamadas partes, como es la de organizar la mediación. Se trata de que ustedes, según la ley, pueden proponer cuanto quieran para seguir el camino; por ejemplo señalar el lugar de celebrar los encuentros, fijar las horas, los días que nos veamos, el número de sesiones”. Y nuevamente parece que no están a gusto. “¡Por favor! Dígalo usted”. “Bien. En esto, como en lo demás, lo mejor es ponernos de acuerdo. En resumen, por ejemplo el lugar puede ser aquí, la hora hacia las 6 de la tarde, una hora y media, los lunes y con el criterio de cuatro semanas. ¿Os vale?”. “Sí, dice uno, pero hasta las 7 no salgo”. “Pues a las 7; para llegar a las 7 no, a las 7,15”, y el otro “1 hora y 15 bien, hasta las 8 y media. De acuerdo en lo demás. Sí. De acuerdo”. Pues así es. Y he aquí por dónde lo que la Ley decía y dice lo arreglamos entre los tres. “Y como el asunto a tratar es de vuestra separación ¿cuál quiere empezar a hablar?”. “¿Ya?” -dice ella-; “¿A qué esperar?” -reclama él-; “es que creía que había más cuerda antes de empezar”.

*Abogado. Experto Mediación