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Menos obesidad infantil que en 2011

   
José Fernando Díaz-Flores Estévez. / DA

José Fernando Díaz-Flores Estévez. / DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

“Es un avance muy importante con respecto a 2011 pero no se puede bajar la guardia: la obesidad infantil sigue siendo un problema de salud pública importante que se debe combatir con los medios a nuestro alcance”.

Así valoraba ayer a este periódico el director general de Salud Pública del Gobierno autonómico, José Fernando Díaz-Flores, los resultados ofrecidos por el estudio Aladino (Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad) de Canarias 2014, según el cual los datos de prevalencia de sobrepeso y obesidad en la población escolar de 6 a 9 años presenta valores claramente inferiores a los encontrados en el estudio que se llevó a cabo en 2011.

En concreto, Aladino 2014 apunta a una tendencia a la baja que se traduce en un descenso de hasta cinco puntos porcentuales sobre los datos de hace tres años, un éxito que, en opinión de Díaz-Flores, “son el fruto de las campañas de hábitos saludables y los programas de alimentación saludable y actividad física que se han llevado a cabo y que están incidiendo de forma favorable en nuestra población”.

Lo cierto es que el esfuerzo ha sido notable ya que el asunto lo merece. No en balde, “combatir la obesidad infantil es mejorar la salud del ciudadano durante toda su vida ya que los malos hábitos que se adquieren durante la infancia permanecen en la edad adulta, lo que eleva notablemente el riesgo de padecer enfermedades de carácter cardiovascular, la diabetes tipo 2 o el cáncer, por citar algunas enfermedades”, detalla el director general.

Ese esfuerzo de concienciación se ha llevado a cabo en Canarias desde distintos frentes. Así, cabe recordar el Proyecto DELTA de Educación nutricional, cuyo objetivo principal es reducir la tendencia creciente de la prevalencia de la obesidad, fundamentalmente de la obesidad infantil. En los últimos años, en Canarias se han continuado extendiendo las actividades con el Programa de intervención para la prevención de la obesidad infantil (Programa PIPO) 2012 y más recientemente, en colaboración con la Consejería de Educación, Universidades y Sostenibilidad, el Programa de Comedores Escolares (2013). Todas son estrategias coordinadas que pretenden revertir el ascenso del sobrepeso y la obesidad infantil.
La Dirección General de Programas Asistenciales inició, también en 2012, su Programa de Abordaje de la Obesidad Infanto-Juvenil, para detectar precozmente y abordar de manera integral los problemas de sobrepeso y obesidad desde los centros asistenciales, trabajando con menores y sus familias.

“Se ha trabajado y ahí están los resultados” insiste José Fernando Díaz-Flores, “pero hay que seguir convenciendo sobre la necesidad de la alimentación sana y la actividad física”.