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Patrimonio de toda Canarias – Por Fernando Clavijo Batlle

   

El 2 de diciembre se cumplieron quince años desde que en Marrakech sonara, para el mundo, San Cristóbal de La Laguna como nuevo Bien Cultural Patrimonio de la Humanidad. Tres lustros ya desde aquel momento que significó no solo un hito en nuestra historia como urbe, sino también, un punto de inflexión fundamental, un redescubrimiento de la ciudad –desde aquella primera luz que alumbrara a Alonso Fernández de Lugo para idearla y construirla– que nos habría de poner de nuevo en los mapas y en las rutas de los lugares más bellos del Planeta. Es, precisamente, después de haber conseguido el título de Patrimonio Mundial, cuando comienza una etapa en la que las instituciones, en general, y el Ayuntamiento de La Laguna, en particular, juegan un papel fundamental y asumen una responsabilidad enorme en tanto que garantes del respeto y conservación que el nombramiento conlleva. Ese es el punto en el que nos encontramos: Un modelo de ciudad redescubierta para sus habitantes, en la que, precisamente por no tener muros, mantenemos esa mentalidad utópica y abierta que nos hace resistir juntos estos últimos años difíciles y sentir juntos la ciudad actual y el proyecto de ciudad futura como nuestros. Frente a la creciente desafección social hacia la política, en la que los políticos tenemos la mayor parte de responsabilidad, en La Laguna hemos querido apostar por un ejercicio de lo público renovado, en el que hemos ido de la mano con la ciudadanía como la forma más sana y efectiva de llevar a cabo nuestro proyecto.

Desde el nombramiento de Unesco se nos plantea a los responsables públicos un reto enorme. La ciudad, el municipio, debían mejorar cada día, y debían hacerlo conforme a un modelo que respetara su legado y lo pusiera en valor, transformándolo, además, en un activo económico y en un elemento generador de empleo. Ese reto se está consiguiendo gracias a un trabajo de equipo, en el que contamos, como digo, con la ciudadanía como primer activo. El mejor valor que tiene La Laguna son sus habitantes, gente comprometida y responsable, que ha sabido transmitir, generación tras generación, una herencia común de la que hoy disfrutamos todos. Ese espíritu ha sido reconocido con el Premio Nacional del Ministerio de Cultura, el Premio de Honor del Ministerio de Industria y Comercio y muchos otros galardones que hemos ido recibiendo en estos años. Contiene, además, una experiencia y un aprendizaje que, sin duda, se pueden exportar a cada rincón de las Islas. Este fin de semana que concluye, en el marco del Aniversario, celebramos aquí la Asamblea Anual del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España y estos días se están sucediendo, en diferentes espacios históricos, múltiples conferencias, encuentros y foros en los que estamos teniendo la ocasión de seguir debatiendo sobre la importancia que tiene para los pueblos del mundo la conservación de sus bienes patrimoniales. Además, entregamos un premio a la Fundación Las Edades del Hombre en coincidencia con el 25 aniversario de su primera muestra iconográfica en Valladolid, un cuarto de siglo en el que esta institución ha ofrecido diecinueve exposiciones, con más de diez millones de visitantes a un proyecto dedicado al patrimonio religioso de Castilla y León. En Canarias, además de La Laguna, son Patrimonio Mundial el Parque Nacional de Garajonay, el Parque Nacional del Teide y el Silbo Gomero. Pero hay, sin duda, muchos otros lugares, tradiciones y elementos de nuestra cultura que merecen el título y por cuya conservación debemos velar todos los ciudadanos y ciudadanas de las Islas. Desde que entendimos la riqueza de nuestras particularidades y la suerte enorme de tenerlas en nuestro suelo, en las Islas hemos trabajado en muchos ámbitos y hemos llevado a cabo múltiples iniciativas con un objetivo común: conservar y proteger nuestra riqueza patrimonial para las futuras generaciones, para que ellas también puedan acceder, conocer y disfrutar de ella, sabiendo de su responsabilidad de conservarla y transmitirla, a su vez. Tenemos la enorme suerte de contar con una oferta histórica, natural, artística y cultural única, que merece ser conocida y valorada.Y en ese camino debemos avanzar, sumando esfuerzos y recursos para lograr un reconocimiento en el ámbito nacional e internacional. Nuestras ciudades, pueblos y paisajes merecen ser receptores de visitantes de todo el mundo y debemos incidir en la labor de promocionarlos, para que sean conocidos y reconocidos en el mayor número posible de países. Estamos, por tanto, de enhorabuena. No solo en La Laguna, en toda Canarias. Tenemos mucho y muy valioso patrimonio del que sentirnos orgullosos en todos nuestros rincones. Y hoy, sabiendo del amor que se le tiene a esta ciudad centenaria en cada una de las Islas, quiero hacer partícipes a todos los habitantes del Archipiélago de esta conmemoración, que también es suya, y dar las gracias a vecinos, visitantes, amantes y defensores de La Laguna por hacer de ella un lugar que avanza, que progresa desde el más estricto respecto a su pasado histórico. Por permitir que siga siendo, 15 años después, referente de respeto y amor por la Historia y el Patrimonio.