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Una reforma descafeinada – Por María Fresno

   

Llega año electoral y, como no podía ser de otra manera, tocan inauguraciones, cortes de cinta y rebajas tributarias. Eso está bien, sobre todo porque los ciudadanos nos podemos aprovechar de que llegan las elecciones para pagar menos impuestos. Lo que ocurre con esta última rebaja fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy es que no aborda ni ataca de raíz los principales problemas que tiene el sistema tributario español. Es cierto que rebaja tipos del IRPF y que todos cobraremos un poco más el año que viene, lo que alivia el consumo. Las modificaciones en el Impuesto de Sociedades tampoco están mal, así como las bonificaciones para los autónomos.

Sin embargo, el equipo de Cristóbal Montoro podía haber hecho un documento mucho más ambicioso que, entre otras cosas, ataje de raíz los principales problemas del sistema tributario español: el fraude fiscal, las desigualdades entre las comunidades autónomas y las escasas medidas para la entrada inversiones extranjeras. El responsable de PwC Tax&Legal services en Canarias, Jorge Gutiérrez, señaló en una entrevista publicada ayer en DIARIO DE AVISOS que éste es el auténtico talón de Aquiles del sistema tributario español. “Tenemos los tipos impositivos más altos de Europa y, sin embargo, somos los que menos recaudamos”. Esto solo obedece al elevadísimo fraude fiscal que hay en España. Algo que choca con la mentalidad de países como Alemania o Finlandia, donde pagar impuestos es casi un orgullo. “Aquí, en España, el que no paga impuestos presume de no hacerlo”, decía Gutiérrez en la entrevista. Esto es sin duda porque no tenemos la idea de que se pagan impuestos para repercutir en el bien común o para que todos recibamos unos servicios públicos en condiciones, no como un castigo. A todos esto se une el hecho de las enormes desigualdades territoriales que hace que, por ejemplo, en Madrid no se pague el Impuesto de Sucesiones o Donaciones y en Canarias sí. Desigualdades que hacen que el chófer pague más impuestos que el señor de la parte trasera del vehículo. Esta hubiera sido, sin duda, una reforma de calado. El Gobierno pasa de puntillas por las medidas contra el fraude fiscal y ni siquiera toca a las autonomías. Es cierto que en el momento actual, con las comunidades con los presupuestos recortados y las elecciones a la vuelta de la esquina, el Gobierno no puede tocar los impuestos autonómicos, pero también es cierto que hasta que no solucione esto, seguiremos siendo los que más paguemos y los que menos recaudemos.
@MariaFresno72