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Ridícula diplomacia – Por Gerardo Daniel Settecase

   

El reciente informe remitido al Gobierno venezolano por su embajador en Madrid, publicado por el madrileño diario El País, demuestra el doble rasero de Caracas sobre “injerencia en asuntos internos”, y la habilidad de la cúpula de Podemos -probables autores de tal texto diplomático- para vender pescado podrido al presidente Nicolás Maduro. Doble rasero pues, ante la oferta del Gobierno español de contribuir al diálogo en Venezuela, y recibir a la esposa de un opositor detenido, Maduro acusó a Mariano Rajoy de tal “injerencia” y “financiar golpistas”, mientras su embajador sugiere apoyar a Podemos, en un informe elaborado desde la ignorancia y el ridículo, pues afirma que con dicho partido en Moncloa, y el chavismo en Miraflores, implantarían aquí una doctrina ALBA según la cual España es culpable desde 1492 de los males de Latinoamérica; arrodillarían a la Unión Europea ante un Mercosur y una Unasur fracturadas por el propio chavismo; que España dejaría la OTAN aliándose a Rusia debilitando a ese organismo de defensa intercontinental, olvidando que Marruecos aceptará bases como la de Tam Tam, y las Fuerzas Armadas españolas rechazarán usar boinas rojas; o que juntos debilitarían la Alianza del Pacífico integrada por Chile, México, Perú y Colombia bajo respaldo estadounidense y chino. Informe de clara injerencia en asuntos internos, elaborado con ignorancia y ridiculez para convencer a Maduro del supuesto poderío de una España gobernada por Podemos, que solo busca fondos para campañas electorales. Visto el caso Antonnini Wilson, en Argentina, los perritos debieran olfatear, en maletas diplomáticas venezolanas, divisas ilegalmente ingresadas; y Moncloa ignorar denuncias presidenciales e informes diplomáticos ridículos, pues el chavismo es eso. Un modelo ridículo ya sin influencia que, ignorante de la realidad española, compra pescado podrido. Y si bien de la ignorancia se sale, del ridículo no.