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Uruguay votó crecer más – Por Gerardo Daniel Settecase

   

El triunfo de Tabaré Vázquez, de la coalición izquierdista Frente Amplio (FA), en las presidenciales del domingo pasado en Uruguay era previsible, pues por errores de los partidos tradicionales, y su excesiva dependencia de la vecina Argentina, sufrió en 2002 idénticos descalabros económicos y sociales que esta, masivo éxodo incluído. Pero al contrario que Argentina, de la mano de un FA que por tercera vez consecutiva repite poder, en diez años Uruguay triplicó riqueza; redujo la pobreza al 10,5 por ciento; el salario promedio anual es de 14.000 euros; el paro bajó al 6,5 por ciento; sextuplicó hectáreas sembradas, e importa menos hidrocarburos.

Todo con políticas de Estado serias, atracción de inversores y respeto por el Estado de Derecho, alejándose de izquierdas latinoamericanas que aplican programas fracasados disfrazados de nacionales y progresistas. Quedan promesas incumplidas por Vázquez en su primer mandato y el saliente José Mujica: más infraestructuras para agilizar tantas exportaciones; “más educación” (promesa incumplida por Mujica, por lo que el rendimiento escolar está por debajo del promedio latinoamericano); promover sectores productivos no primarios pues una caída de precios de cereales y carnes sería catastrófico; y convertir Uruguay en “puerta de salida” de exportaciones de Paraguay y Bolivia. Aún así, lo logrado por esta coalición de izquierdas uruguayas (FA), donde conviven las líneas que lideran Vázquez (moderada) y Mujica (revolucionaria), no es milagro sino consecuencia de estrategias de gobierno consensuadas pese a tal división, que le permitieron inclusive minimizar el daño causado por la escandalosa disolución de la aerolínea de bandera Pluna, y la calificación del país como presunto paraíso fiscal. Por ello, Uruguay ha vuelto a rechazar a sus partidos históricos causantes de la crisis de 2002 y, para crecer más, reelecto a una izquierda eficiente que le inserta en el mundo.

gerardoctkc@gmail.com