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2015 auténtico – Por José Juan Rivero

   

Hoy mientras escuchaba música al sonar una canción de U2 titulada Even better that the realthing, es decir, incluso mejor que el auténtico, me llevaba a reflexionar sobre el ser auténtico, la fortaleza que nos define como genuinos, es decir, a no llevarnos la contraria en las convicciones más profundas de nuestros comportamientos diarios. Para ello les voy a hablar de una fortaleza del carácter, es decir, de una potencialidad de las personas. Por lo tanto, este rasgo moral, esta forma de actuar, que hemos adquirido, nos plantea que para nosotros sentirnos bien con nosotros mismos debemos de potenciar en nuestras vidas momentos donde podamos ser honestos con cada uno de nosotros.

Si te paras a pensar, aunque parezca una insensatez, contesta a la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces no eres tú mismo o tú misma? ¿Cuántas veces no eres genuino y entonces no eres honesto contigo mismo, ya que te llevas la contraria en los elementos esenciales de tu personalidad, de tu forma de ser, de tus creencias? Para esto es crucial saber que la autenticidad se manifiesta siendo sincero, no faltando a la verdad, y presentándose a uno mismo de forma genuina.

Por lo tanto, lo primero que tenemos que plantearnos es que las personas que quieren ser felices deben ser abiertas y honestas con su propia forma de pensar, con sus ideas, con sus propios sentimientos y responsabilidades. Pero ojo, no te lleves a engaño, para ser auténtico no nos sirve eso de callarnos o evitar hablar de algo que refleja nuestra falta de coherencia para con nosotros mismos, implica un paso más allá, implica mojarte y definirte incluso en esas situaciones.

Es importante asumir que para potenciar en mi vida la autenticidad como fortaleza que me permita proyectarme en mi bienestar y felicidad debo de prestar atención a mi día a día, así un ejercicio sencillo es anotar las veces que te mientes a ti mismo o a los demás. Pero además, es importante que te acostumbres a sentir satisfacción con hechos auténticos, de carácter honesto y genuinos en lugar de realidades edulcoradas que nos hacen menos honestos.

Dentro de la honestidad, adquieren un valor crucial tus convicciones morales, que debes de aprender a potenciar, estableciendo las prioridades de acuerdo a creencias personales y tu desarrollo profesional.

Además presta atención a tus mentiras de omisión, por ello es bueno que pienses cómo te sentirías si tú fueses la diana de las mismas. Sin duda alguna la autenticidad nos ayuda a desarrollar el pensamiento de vitalidad, nuestra mayor virtud, ser únicos. Feliz 2015.

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez