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La agonía de los enfermos silenciosos

   
Raúl Cordero lleva meses esperando para ser tratado con el Sovaldi. / DA

Raúl Cordero lleva meses esperando para ser tratado con el Sovaldi. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Con un porcentaje de enfermos que supera el 2% de la población mundial, la hepatitis C lleva décadas instalada en la sociedad. No en vano, la enfermedad silenciosa, como se la conoce en el ámbito sanitario, genera al año en nuestro país entre 7.000 y 10.000 fallecimientos por complicaciones derivadas de esta patología, que se ha convertido los últimos meses en epicentro del debate político en España.

En Canarias, más de 400 pacientes con la enfermedad en estado avanzado esperan por uno de los 110 tratamientos que ha prometido la Consejería de Sanidad. Uno de ellos es el tinerfeño Raúl Cordero. “En el año 1993 me diagnosticaron la enfermedad. Me dijeron que me pude haber contagiado en un ingreso hospitalario, o a través del contacto con pacientes dependientes y discapacitados, porque soy cuidador y profesor de taller de personas con discapacidad, ya que en esa época no se usaban tanto las protecciones personales, como mascarillas, guantes de látex, etc.”, relata al DIARIO.

En 2006, Raúl fue uno de los primeros canarios tratados con interferón y ribavirina, pero los efectos secundarios le provocaron una diabetes mellitus tipo 1. “Soy una de las pocas personas en el mundo a la que ese tratamiento le generó diabetes, por lo que mi caso aparece en manuales médicos y farmacéuticos, por los efectos secundarios del interferón”, subraya.

Un año después, en 2007, le dijeron que su única esperanza de curación pasaba por someterse a un trasplante de hígado, porque se le había desarrollado una cirrosis que no le dejaba alternativas. Sin embargo, el año pasado, para sorpresa de médicos y pacientes, apareció un nuevo tratamiento con sofosbuvir, a través del fármaco Sovaldi de la farmacéutica Gilead, que ofrece un porcentaje de curación superior al 90%. “En junio me hicieron un fibroescáner de ondas ultrasónicas y me detectaron fibrosis avanzada, por lo que mi médico solicitó la autorización para iniciar el tratamiento con el nuevo fármaco. Desde septiembre he ido varias veces al hepatólogo y la farmacia del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y siempre me deniegan el tratamiento, porque dicen que no está disponible”, apunta Raúl.

Crecen los contagios
Sin el sofosbuvir, su esperanza de vida apenas llega al 50%, mientras que con el fármaco sus posibilidades aumentan, e incluso se han dado casos donde la carga viral ha desaparecido por completo después del tratamiento con el Sovaldi. “Cuando la consejera anunció que se van a dispensar 110 tratamientos en Canarias, sentí como si se estuviera jugando a la ruleta rusa con los enfermos, porque si nos toca nos curamos y si no, moriremos”, expone Raúl, quien asegura que su familia vive desde hace meses en un permanente estado de ansiedad. “Es como si hubiéramos comprado lotería y no supiéramos si nos va a tocar, pero en este caso se trata de nuestras vidas”, recalca.

A pesar de las promesas realizadas por la consejera Brígida Mendoza, a día de hoy todavía no se ha iniciado ningún tratamiento en el Archipiélago, ni siquiera para los pacientes graves que contabiliza el departamento sanitario. La cifra de afectados, no obstante, es muy superior a esos 110, como confirma el doctor Manuel Hernández Guerra, hepatólogo del HUC y vocal de la Asociación Española para el Estudio del Hígado. Según expone, en las Islas hay actualmente “más de 10.500 enfermos de hepatitis C diagnosticados”, aunque no todos están en la misma fase de riesgo. “Pero en cada uno de los hospitales se registra una media de 200 enfermos que muestran fase de fibrosis alta, siendo unos 100 por cada hospital los que requieren tratamiento urgente”. Por ello, el doctor Hernández Guerra destaca que “resulta completamente insuficiente y lejana de la realidad la cifra de 110 tratamientos iniciales que prevé la Consejería”. “Los tratamientos dictados son un inicio, pero insuficiente, y no contempla en absoluto a los enfermos que no encontrándose en fase terminal hoy, lo puedan estar mañana y precisan también de ser tratados con los medicamentos de última generación que permiten la cura en el 90% de los casos”, asevera.

Mientras continúa el debate y las negociaciones entre el Ministerio de Sanidad y la farmacéutica, la enfermedad y los contagios siguen avanzando, ya que los expertos estiman que el 70% de las personas con la enfermedad no sabe que la padece. La plataforma de afectados creada en el Hospital Doce de Octubre de Madrid fue la avanzadilla de un movimiento que ya tiene sus ramificaciones en casi todas las islas del Archipiélago. En breve comenzarán las protestas y manifestaciones, una batalla contrarreloj en la que la meta no es otra que seguir viviendo.