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Agua y luz para la Villa – Por Isidoro Sánchez

   

El viernes 16 de enero se inaugura en La Orotava el tercer proyecto de Hydrorotava, un programa que los hermanos Edis, ingenieros y naturales de esta Villa, están llevando a cabo desde 2014 después de celebrar el 1 de diciembre, con el libro La Orotava Energética, y el documental, De Aguamansa a la Cruz Verde, la efeméride de los 120 años del alumbrado público por electricidad promovido en dicha Villa en 1894 por un empresario singular, don Ricardo Ruiz Aguilar, junto con el resto de accionistas de la Sociedad Eléctrica de Orotava, la SEO. Fue mediante una planta hidroeléctrica que se instaló cerca del barrio de Barroso, en el punto conocido por Hacienda Perdida, y aprovechó un salto forzado de más de cien metros de desnivel, diseñado en Bebedero Bajo, y aprovechaba las aguas del Heredamiento o Dula que bajaban desde los montes de Aguamansa en dirección a los molinos de gofio ubicados en la Cruz Verde. El proyecto está conformado por una exposición, diseñada y elaborada por el equipo técnico del Archivo Municipal de La Orotava, que incluye también la segunda central, La Abejera, ya que el servicio eléctrico fue municipalizado en 1931 por la corporación orotavense, y gestionado por el SEM hasta 1974, cuando Unelco la adquirió. La muestra, comisariada por los hermanos Edis, se expone en la Casa de la Cultura de San Agustín, y permanecerá abierta al público hasta finales de febrero. Ha contado con la colaboración de instituciones, personas y empresas. De Manuel Dorta con sus materiales hidroeléctricos, del equipo Hejji y de la firma Airmedia 360, con las imágenes aéreas de las dos centrales, proyectadas sobre la pantalla que aportó la firma Alonso y Alonso.

Libros, revistas, expedientes, piezas mecánicas, aparatos eléctricos y fotografías, en vitrinas y paneles, servirán para explicar de manera didáctica y pedagógica la historia de la luz eléctrica de La Orotava en una fecha muy especial, 2015, el Año Internacional de la Luz según la ONU. Es un recorrido parcial por la historia de un pueblo como La Orotava, que fue capaz de combinar las aguas y las luces para darle vida al valle de Taoro durante décadas. Sirvió para muchas cosas y fue base mecánica de tecnologías diversas como molinos, carpinterías y talleres. Visitar esta exposición es una buena manera de caminar hacia la sociedad del conocimiento en Canarias.