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Fea derrota con excusas

   

Los blanquiazules celebran el gol de Quique Rivero. / MANUEL PODIO

Los blanquiazules celebran el gol de Quique Rivero. / MANUEL PODIO

MARTÍN-TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

El CD Tenerife sigue sin saber lo que es ganar en 2015. Ayer cosechó otra fea derrota a domicilio, esta vez ante un rival directo: el Albacete Balompié. Eso sí, este traspié está preñado de excusas, puesto que a los blanquiazules les anularon dos goles por fuera de juego. La jugada del segundo tanto nunca debió ser invalidada, puesto que Carlos Ruiz, autor del remate último, estaba en posición correcta. Hubiese sido el 3-3 y el equipo regresaría hoy a la Isla con un punto en la mochila. A ese pretexto, a las numerosas bajas que tenía el técnico para el choque y a que los últimos 20 minutos de juego colectivos no fueron del todo malos, salvan, de momento, a Álvaro Cervera de una destitución fulminante.

El duelo comenzó alocado. Los locales saltaron al campo con la idea de arrollar a su contrario. Y vaya que lo lograron. Pudieron adelantarse en el marcador con solo un minuto de juego. Portu estrelló un tiro en el lateral de la red. Cinco minutos después, el colegiado De la Fuente Ramos decreta penalti en una acción en la que Vitolo dentro del área toca el balón con la mano. Chumbi mandó a la cruceta, para respiro de los jugadores tinerfeñistas. Aunque era un buen aviso.

En el área opuesta, solo Dorronsoro, portero del Albacete, creaba algo de inquietud sobre su propia meta por culpa de sus errores, puesto que el Tenerife era incapaz de llegar arriba con peligro.

No obstante, saltó la sorpresa cuando de un robo de Carlos Ruiz nació el 0-1. Albizúa subió la banda, recortó a Pulido y puso un centro al segundo palo que se paseó por delante de toda la defensa blanca hasta llegar al debutante Juan Carlos, quien sólo tuvo que empujar ante Dorronsoro que miraba impasible. El de ayer es el segundo gol que marca en el fútbol profesional Quique Rivero y los dos na sido como jugador del Tenerife.

El gol, que había llegado en el minuto 12, no bajó los ánimos de los manchegos, quienes siguieron acosando la meta de Dani Hernández, a la que por cierto llegaban con suma facilidad. Prueba de ello es que Keko pudo equilibrar el marcador al cuarto de hora con un disparo que se marchó muy alto.

Mejor suerte corrió Chumbi en el minuto 22. Ya había sido desafortunado protagonista del disparo del penalti, pero se redimió en un saque de esquina botado por Samu que cabeceó Paredes y que, solo en el segundo palo, empujó a la red con el muslo derecho. Fue el 1-1.

Habían pasado demasiadas cosas en apenas 20 minutos de partido y tocaba tomarse un respiro. El duelo se enfrió en lo que restaba de primera parte. Solo Juan Carlos volvería a intentarlo desde la frontal, aunque su lanzamiento lo atrapó Dorronsoro sin dificultad (minuto 27).

Debacle y reacción
La segunda parte comenzó tal y como lo había hecho el primer acto: frenética. Otra vez Chumbi apareció en escena para, de cabeza, marcar el 2-1 en un nuevo saque de esquina ejecutado por Samu (minuto 46). El Tenerife pagaba una fría puesta en escena.

Los visitantes intentaron reaccionar con un disparo fallido de Juan Carlos, quien ayer debutó con el Tenerife, pero el Alba no les dejó y volvió a asestar otro golpe.

Esta vez tiró de jugada de estrategia para marcar el 3-1. Corría el minuto 59 cuando de otro saque de esquina nació otro gol. Un centro de Antoñito lo aprovechó Pulido para, con la cabeza, poner en clara ventaja a su equipo. Debacle tinerfeñista. Los jugadores habían encajado los tres tantos a balón parado y en un partido en el que el puesto de su entrenador estaba en juego.

Cervera tuvo que reaccionar. Quitó del campo a Aridane y metió al joven (17 años) Cristo González, quien mejoró a los suyos. En el minuto 67 vio como el colegiado, a instancias de su linier, le anulaba un tanto por fuera de juego. Corrió la misma suerte poco después, en el 78, Carlos Ruiz. Falta que lanza Juan Carlos y la remata el defensa central, pero otra vez el asistente levantó el banderín. Clamoroso error que perjudica al Tenerife, quien no pudo levantar cabeza en lo que restaba de partido. Hoy podrían volver a puestos de descenso.