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Analizar, asumir y mejorar – Por José Alberto Díaz Domínguez

   

Estamos, nadie lo pone en duda, en unos momentos ciertamente difíciles para la credibilidad, en general. La crisis que hace ya demasiado tiempo que azota a nuestra sociedad, a medida que se ha ido imponiendo en nuestras vidas, ha ido desplazando a la confianza y la capacidad de creer. La ciudadanía no cree en la publicidad, y eso lleva a las agencias a tener que crear nuevos códigos, más emocionales y directos. No cree, tampoco, en las instituciones que, a la fuerza, y algo tarde, hemos de asumirlo, han tenido que hacer un ejercicio necesario de transparencia, en el que aún queda un camino por recorrer, para ser más cercanas y útiles. Y, sobre todo, no cree en los políticos. Hemos pasado de ser una opción, una esperanza de futuro, a convertirnos en un problema para los votantes. Y hemos tenido que hacer examen de conciencia, un análisis profundo de por qué hemos llegado hasta este punto y comenzar a recuperar una cercanía que hemos perdido en estos años de democracia, por la que tanto hemos trabajado en esta tierra, desde distintos frentes.

En el caso de Coalición Canaria, no debería resultarnos difícil recobrar ese diálogo perdido con la calle. Porque de ella, precisamente, venimos. La asamblea, la asociación de vecinos, el barrio, el pueblo, están en nuestro mismo origen y a él debemos volver. Y debemos hacerlo, por supuesto, asumiendo nuestra cuota de responsabilidad en ese alejamiento progresivo de la ciudadanía. Y sabiendo que, sin ella, no nos será posible seguir construyendo el proyecto de futuro que tenemos para La Laguna.

Soy consciente de que la gente se queja de que cada propuesta política es “más de lo mismo”. Todo les suena igual. Y sé, también, que están emergiendo nuevas opciones que proponen cambiarlo todo, con promesas que pueden resultar atractivas sobre el papel, pero que no son realistas ni realizables. La realidad en La Laguna, la del día a día, es la de un municipio que, en los últimos ejercicios, ha duplicado su capacidad para crear empresas (más de 600 al año). Que ha cohesionado a los barrios y pueblos de su dispersa geografía, de manera que el orgullo de ser lagunero se extiende hoy a todos sus rincones sin perder su identidad. Que ha desarrollado un modelo reconocido, premiado y valorado dentro y fuera del Archipiélago. Y esa realidad hay que intentar mantenerla y, además, mejorarla, pero no cambiarla.

Si uno tiene la oportunidad que se me ha dado a mí de encabezar un proyecto de gestión para un municipio como éste, con lo que hemos alcanzado en los últimos años, solo cabe agradecer el apoyo de los compañeros y compañeras, ganarse la confianza de la ciudadanía, y seguir trabajando, las horas que hagan falta, para mantener y mejorar un legado que siempre puede ser más brillante. El futuro de La Laguna, además de por las nuevas tecnologías, la ciencia y la innovación, la excelencia, la I+D+i, la creación de empleo estable, el trabajo con la Universidad y el resto de las instituciones, pasa por seguir manteniendo y aumentando el diálogo con la ciudadanía.

Los hombres y mujeres de La Laguna no solo son los mejores embajadores de su municipio: son los artífices de que este proyecto se haya consolidado y pueda continuar creciendo y mejorando.

Soy abogado laboralista desde hace 30 años. Y en estas décadas, en el ejercicio de mi profesión he aprendido -y sigo haciéndolo- muchas cosas. Pero la principal es el valor del diálogo, del acuerdo, del intercambio positivo de ideas, del proyecto colectivo. La Laguna es, además de una ciudad histórica, Patrimonio del Mundo, y un municipio que cada día avanza un poco más, un proyecto de todos y para todos, en el que todos tenemos algo que aportar. Yo apuesto por ello. Mi equipo apuesta por ello. Y creo que es ese proyecto conjunto el que nos seguirá llevando al éxito.

*Candidato de Coalición Canaria a la Alcaldía de San Cristóbal de La Laguna