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Un año para curar daños

   

A la espera de las campanadas. / DA El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, ensaya el mensaje de fin de año. / SERGIO MÉNDEZ Las apariencias engañan: Australia Navarro (PP) no muerde. / S. M.
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El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, ensaya el mensaje de fin de año. / SERGIO MÉNDEZ
DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Se fue 2014 y llega un año cargado de emocionantes incertidumbres: decisiones, elecciones y conmociones. Son fechas de echar el fechillo a lo hecho y a los desechos para abrir ventanas al horizonte. Visto el panorama, el marco de convivencia necesita varias manos de barniz. En estos momentos de teatralizar los sentimientos, toca alabar los cumplimientos propios y magnificar los deslices ajenos. Está en los genes políticos y así será hasta que se produzca un salto evolutivo en la especie humana.

Como manda la tradición, las doce patochadas entretuvieron a la audiencia en la noche del 31 de diciembre. Televisión Canaria se quiso hacer la graciosa con el polvorete de Pepe Benavente, pero la polvareda la levantó Canal Sur cuando cortó la emisión y miles de andaluces se atragantaron con las uvas. Va a ser verdad lo de la diferencia de trato: allí dimitieron y aquí amenazan con repetir la gala.

La gran sorpresa de la velada estaba en La Sexta de Navidad, con la transparencia de Cristina Pedroche. Para no ser menos que ella, el rey y los demás presidentes autonómicos, Paulino Rivero también se destapó. Brindó por la prosperidad de sus conciudadanos desde la “rampa de despegue” de la recuperación. Durante la comparecencia del lunes ante los medios de comunicación tras el Consejo de Gobierno, no tiró cohetes porque temía salir quemado de la comparación con Mariano Rajoy. El jefe del Ejecutivo regional celebró “un buen balance” sin abusar de las burbujas, so pena de que explotaran en su cara. Rivero repasó lo mejor y lo peor de un “complicado” curso que le dejó un sabor agridulce. Preguntado por los curiosos periodistas, antojados en un titular que llevarse a la boca, el dirigente de Coalición Canaria repartió papel de regalo para que cada quien envolviera lo que le apeteciera. Ante la insistencia, sugirió que después de mayo no se retirará a un monasterio. “Nací con vocación de servicio público y seguiré hasta el fin de mis días”, meditó en voz alta. “Con aciertos y errores”, se propone ejercer su responsabilidad sin desperdiciar un segundo. “Ya veremos entonces”, enfatizó.

En el mensaje institucional, Paulino Rivero se reivindicó como un estadista. Activó la aspiradora y recogió “un reparto justo de la riqueza, una renovada oferta turística, un sistema educativo de provecho y energías limpias”. Entre los desafíos, proclamó, el de “hacernos oír por quienes, triste e incomprensiblemente, ni entienden ni atienden las preocupaciones de este pueblo”.

Hubiese sido un bombazo informativo que Rivero obviara el “conflicto” del petróleo; que, en palabras del secretario general de CC, José Miguel Barragán, no es “ni de lejos” el principal problema, sino el de la financiación. Jalando de la madeja se descubre que la polémica sobre las prospecciones es el hilo conductor del ovillo. Así lo entiende incluso el socialista Manuel Fajardo: “Es verdad que ha sido un asunto recurrente desde que, en marzo de 2012, se promulgó el real decreto que revitalizaba el que José María Aznar firmó en 2001”. Eso sí, culpa al entorno de Rajoy -especialmente, al ministro José Manuel Soria- por la “negación” del diálogo.

En el análisis de la situación, se observa que el cristal de la oposición es de otro color. A Román Rodríguez (NC) le ofuscan “la austeridad, el deterioro y el desprestigio”. Australia Navarro (PP) entrega a Rivero una gamuza para que limpie su “empañada mirada” de “victimismo, obsesiones y complejos”. Le aconseja que solicite un crédito para pagar “la hipoteca del desempleo, la pobreza y la desigualdad”.

En cuanto a la deuda, el consejero de Economía y Hacienda, Javier González Ortiz, pide a Cristóbal Montoro que se deje de cuentos: “Infla los ahorros de la quita de intereses de la Comunidad Autónoma”. Y punto.