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El Cabildo busca 10 millones para conectar por cable la Isla con Brasil

   
La mayoría de los cables submarinos que salen de la Isla lo hacen desde el NAP, en Granadilla. / DA

La mayoría de los cables submarinos que salen de la Isla lo hacen desde el NAP, en Granadilla. / DA

JESSICA MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Tenerife quiere aprovechar su posición estratégica como plataforma tricontinental, entre Europa, América y África. Esta situación geográfica privilegiada puede ser rentabilizada, no solo desde el punto de vista empresarial, comercial o de los medios de transporte, sino que en el ámbito de las telecomunicaciones las coordenadas de Canarias pueden, también, aportar importantes ventajas. Para ello, desde hace años el Cabildo está apostando por iniciativas de este sector, entre los que se encuentra el proyecto Alix, compuesto por el tres ejes: el cable de fibra óptica terrestre, el Data Center (NAP) y la red de cable submarino.

Aunque la Isla está unida ya por fibra óptica submarina con diversos territorios, la atención está puesta ahora en América, al ser el eslabón que falta. La Corporación insular está barajando la posibilidad de sumarse al nuevo cable que unirá la ciudad brasileña de Fortaleza con la capital de Portugal, Lisboa. En concreto, el Cabildo valora financiar con fondos propios la conexión desde Granadilla hasta el tronco principal de la nueva infraestructura de telecomunicaciones, lo que supondría una inversión de unos de 10 millones de euros, según el informe elaborado por la Institución insular, informó a DIARIO DE AVISOS el consejero insular de Economía, Competitividad e Innovación, Antonio García Marichal. Este proyecto, liderado por el Gobierno brasileño, será gestionado por la empresa Telebras y en él participará, también, la compañía española Islalink. Se da la circunstancia de que esta última formó parte de la entidad Canalink (empresa del Cabildo), colaborando en el despliegue de fibra realizado hace unos años entre Tenerife, La Palma, Gran Canaria y la Península. El país sudamericano -uno de los principales consumidores de comunicaciones de ese ámbito territorial- ha promovido esta infraestructura con el fin de evitar, así, utilizar para llegar a Europa la fibra de Estados Unidos. Por ello, el proyecto se ha promocionado como un cable antiespionaje.

García Marichal explicó que hace unos meses se encargó un estudio para determinar el coste económico de la construcción de un enganche que conectara con el citado cable. Del mismo modo, se ha analizado si la posible inversión insular sería rentabilizada a medio y largo plazo, al igual que el interés de estar presente en la citada infraestructura. Cabe recordar que ya la Isla realizó la misma operación pero con el cable ACE (Africa Coast to Europe) que partiendo desde la Bretaña Francesa, conecta con Portugal, y recorre toda la costa occidental africana, enlazando, a su vez, con 21 países de esta zona, entre los que se encuentra Mauritania, Senegal, Gambia, Ghana o Guinea o Ecuatorial. Asimismo, se prevé que esta infraestructura comience a prestar servicio a lo largo de las próximas semanas, según matizó el consejero.

La operación para enlazar por fibra óptica con América del Sur sería similar a esta, ya que el Cabildo solo debería afrontar el coste de la obra que parte desde la Isla y se engancha al tronco principal, como ya se realizó con ACE, aunque en este caso la inversión fue mayor a los diez millones necesarios en esta ocasión.

Resultados

El análisis determina que este proyecto supone “una oportunidad de negocio a medio y largo plazo” y que el coste “sería rentabilizado”, destacó el responsable del área. De esta manera, Tenerife se convertiría en un hub en Atlántico en el ámbito de las telecomunicaciones, ya que este paso posibilitaría conectar por fibra submarina con los tres continentes. Además, el proyecto se complementa con la ubicación en Tenerife del NAP, ya que así se puede ofrecer este edificio a empresas de territorios a los cual llega el cable para que guarden su información en el data center, explicó el consejero. De esta manera, la obra se podría rentabilizar, no solo mediante la utilización del cable en sí -a través de arrendamiento por su utilización- sino que hay un negocio paralelo para al almacenamiento de datos.

“Ahora estamos analizando si el Cabildo finalmente llevará a cabo esta inversión, y además estamos buscando la posibilidad de que el Gobierno central pueda participar económicamente en el proyecto”, afirmó García Marichal. Hace un tiempo, cuando se planteó que la Corporación insular formara parte de la obra liderada por el Gobierno brasileño, el Cabildo tanteó que el Estado participara a través de Red.es (organismo que gestiona fondos europeos en telecomunicaciones). Puesto que en el cable que une las islas con la Península está ya presente (con el proyecto Iris), este ente mostró también su interés en llegar al continente americano.

Ahora es el Cabildo quien tiene la última palabra sobre si echa o no el lazo -de fibra- al otro lado del charco.