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caso mamotreto > la ejecución de la sentencia

Las claves de Domínguez Anadón

   

A.D. | Santa Cruz de Tenerife

José Ángel Domínguez Anadón (arquitecto urbanista y director del Plan General de 1992 de Santa Cruz de Tenerife) conoce a la perfección el suelo sobre el que se levanta el denominado popularmente como mamotreto. Un espacio que, afirma, no ha sido definido de manera correcta por los peritos judiciales encargados de asesorar al juzgado sobre la legalidad o no de levantar un edificio en esa parcela de la playa. Para Domínguez, el hecho de que esos peritos judiciales emitieran hasta cuatro informes sucesivos y contradictorios, “y aún en Sala improvisaron nuevas ocurrencias incriminatorias”, es el mejor ejemplo de su falta, precisamente, de pericia.

El fallo señala el suelo como rústico cuando el PGO del 92 lo define urbano no consolidado

Pero de entre todos los errores que entiende que se cometieron, para este experto urbanista el más grave es el referente a declarar el delito de infracción de las normas urbanísticas por exceder los límites autorizados de edificación en una concreta parcela, la A2a. Defiende Domínguez que en esa parcela, situada a la entrada de la playa, el Plan General autorizaba a construir un centro comercial de dos plantas sobre la rasante de la avenida de acceso a Las Teresitas, pero en esa misma zona el Plan exigía la colocación de los aparcamientos de la playa, precisando que debían ser bajo rasante. “A los peritos correspondía haber entendido al primer vistazo -y explicado a los juzgadores- que en los 3.872 metros cuadrados de la parcela no podían caber los aparcamientos de la playa, salvo que se tratara de coches de juguete”. “Ese error se transformó en la madre de todos los errores”, sostiene Domínguez. Explica que, “a partir de él, se ignoró la explicación aportada por las defensas de que el Plan General no impone a los aparcamientos bajo espacios públicos ninguna parcela, ni, por lo tanto, ninguna condición de edificabilidad, ni de volumen, ni de ocupación alguna”.

A esto se añade otro “error material” al considerar el fallo delito la construcción en zona de servidumbre, considerando que esta tiene reconocida la “especial protección” a la que se refiere la tipificación del Código Penal. La Audiencia estimó que no era así y hubiera hecho desaparecer el delito, pero, a su vez, declaró que se trata de suelo no urbanizable, cuya ocupación no autorizada está igualmente penada. “Con el debido respeto de nuevo, esto no puede ser más que un dañino error material, porque según el Plan General se trata, sin ningún género de dudas, de suelo clasificado como urbano no consolidado, sí, pero urbano”.

 

Discrepancias con el planeamiento 

Cuatro informes distintos. Señala Domínguez Anadón que se emitieron hasta cuatro informes periciales distintos. En el último afirmaban que existía un quinto local comercial, “que se convertiría en el cuerpo del futuro delito”, sin entender que ese espacio no existía como tal, sino que era la sala de bombas del alcantarillado, depósitos contra incendio, pozos y otras instalaciones de toda la playa.

La obra es conforme a la normativa urbanística. En esa parcela, situada a la entrada de la playa, el Plan General autorizaba a construir un centro comercial de dos plantas sobre la rasante de la avenida de acceso a Las Teresitas; esto es, sobre la cubierta del mamotreto, pero en esa misma zona se exigía la colocación de los aparcamientos de la playa, precisando que debían ser bajo rasante.

Aparcamientos bajo superficie. “Los peritos parece que no entendieron que el proyecto se limitaba a proyectar un aparcamiento debajo de una gran plaza sin hacer para nada uso de esa parcela comercial, anulándola para crear en su lugar un espacio público abierto en mirador sobre la playa”, defiende Domínguez.

Locales comerciales. El experto señala que la existencia de cuatro locales de servicio público, directo o concesional, complementarios del aparcamiento, no alteran la naturaleza de éste. “Los servicios de playa necesitan de esos locales que forman parte de los 400 metros que ocupan la servidumbre y han sido reiteradamente declarados como autorizables por técnicos y autoridades de Medio Ambiente”.

Fachada. La actual estructura debía quedar cegada por un muro que hacia el barranco contendría los terraplenes a realizar sobre la actual carretera de acceso provisional a la playa, entre el llamado mamotreto y la montaña, “muro también necesario para forma la canalización del barranco sustituyendo al murete actual, que como se ha visto en el reciente temporal, se desborda con facilidad”.

Suelo urbano no consolidado. Estima el experto que el fallo confunde suelo no urbanizable (rústico) con suelo urbano no consolidado, es decir, sin planeamiento aún que defina el tipo de construcción en la zona, que es como lo define el Plan General de 1992, por lo que no se podría tipificar de delito penal construir en él.