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Colas y pitas en el Norte – Por Agustín M. González

   

Todo en esta vida tiene un límite. Hasta la paciencia de los corderos. Es lo que pasa con las gentes del Norte de la Isla y su calvario diario en la autopista. Son ya demasiados años aguantando interminables colas y retenciones mañaneras camino de sus trabajos en la capital. Ni los remiendos ni las promesas de las autoridades han aliviado lo que ya parece una enfermedad crónica de una comarca que fue motor de la Isla en otra época y que desde hace un tiempo languidece entre la recesión y el pesimismo generalizado. Ahora parece que algo empieza a cambiar. A las gentes del Norte se le empieza a llenar la cacharra, como decía mi abuelo. El vaso de la paciencia está casi al límite.

Por lo menos la paciencia de un grupo de sufridos usuarios de la autopista que han decidido dejarse de silencios y lamentaciones y han pasado a la acción. Una acción modesta y testimonial, pero simbólica y significativa. A través de las redes sociales se ha creado una plataforma de afectados que ha decidido convocar una gran pitada de protesta el próximo lunes, día 12, a las 7 de la mañana, durante dos minutos. Será solo un pataleo, pero puede ser un pataleo muy sonoro y hasta multitudinario, teniendo en cuenta los miles de vehículos que transitan a esas horas de la mañana por la TF-5. Lo curioso, como dice el propio consejero insular de Carreteras, José Luis Delgado, es que esta protesta ciudadana se produce ahora que, precisamente, el Cabildo prepara varias actuaciones para intentar buscar solución a este problema, como un carril bus desde Guamasa a Santa Cruz o la reordenación de los enlaces para dar más agilidad al tráfico. Esperemos que esas medidas sean más efectivas que la ampliación que años atrás se hizo en el Padre Anchieta, y que nada cambió. El problema es que todas las soluciones llegan demasiado tarde. Hay demasiados coches y carreteras en esta Isla que nunca ha apostado de verdad por el transporte público y que, de seguir a este ritmo de crecimiento, quedará un día colapsada. Las soluciones para las colas y retenciones en la autopista del Norte han tardado demasiado, pero también llegan tarde las protestas de unos ciudadanos norteños que están como toda la comarca: resignados y paralizados. Y eso sí es un grave problema…