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¿Cómo hemos llegado a esto? – Por Rafael Muñoz Abad

   

A rebufo del atentado contra Charlie Hebdo son varios los gobiernos europeos que se plantean la necesidad de endurecer la legislación en política de acogimiento y cuotas de inmigración. ¿Se acabó el buenismo? La carrera entre el Estado Islámico y Al Qaeda y sus franquicias, ya sean Al-Shabaab o AQMI, por ver quién golpea con más virulencia, pone en liza que esta amenaza, que lejos de ser nueva es vieja en lo ideológico, es compleja de combatir con los medios tradicionales. Los asesinos de París habían estado en España con anterioridad y la compañera de uno de ellos incluso viajó hasta Siria vía Turquía con cierta inmunidad. Esto deja claro que sin más inteligencia e inversión en seguridad, el enemigo es demasiado discreto y escurridizo para ser atrapado; y el espacio Schengen, que agiliza el libre movimiento de pasaportes comunitarios, no ayuda en absoluto. Tenemos un serio problema de permeabilidad. ¿Pero cómo hemos llegado a esto? De una manera muy generalista y didáctica, aquellos muyahidines a los que la CIA armó para derrotar a los soviéticos, mutaron hacia los talibanes y con el contubernio del ISI pakistaní, el tráfico de opio de fondo y el respaldado de las fortunas saudíes, vertebradas entorno a la conservadora interpretación del islam, el wahabismo, se generó una corriente ideológica repleta de matices y desvirtuaciones cuyos picos han sido el 11S y los atentados que le han seguido.

El terrorismo islamista ha trascendido ya su escenario original de Asia central y se ha instalado a lo largo del globo. El Príncipe en Ceuta, un extrarradio catalán, un suburbio de Marsella o una madrasa yemení, son algunos de los múltiples viveros que le podrían aportar seguidores. Esta columna, orientada a cuestiones africanas, no puede por ello olvidar que es precisamente en la vasta franja [saheliana] donde en lo geográfico, el integrismo tiene un santuario que al sur se ramifica hacia Centroáfrica-Nigeria y a través de Argelia y el vacío libio, hasta Europa. Una metástasis que no necesariamente es física si no “intelectual”; pues internet cataliza la transmisión de ideas y con ello la activación “voluntaria” de los llamados lobos solitarios o células durmientes. Me reitero; más inversión en educación pero también en seguridad.
*CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL
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