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Cordero degollado – Por Miguel L. Tejera Gaspar

   

Los otros días estuvimos hablando, en una tertulia de radio, sobre el panorama electoral que se nos echa encima esta primavera, con las municipales, insulares y autonómicas. Y con las legislativas que llegarán después. El moderador me preguntó por el PSOE y le dije, con la sinceridad que me caracteriza, que el partido socialista va a ser el gran cordero degollado de los electores en cada una de estas dos futuras citas con las urnas. Ojalá me equivoque, pues no tengo ningún deseo de que el partido de Pablo Iglesias (sí, del venerable don Pablo), se convierta en el chivo expiatorio de la ira ciudadana.

Pero muy mucho me temo que no me equivoco porque el PSOE está tan desnortado y tan carente de liderazgo, que la fuga de votos hacia otras opciones no es una fuga, sino una estampida. ¿Dónde está el PSOE? ¿Qué quiere? ¿En qué lugar se posiciona? ¿Sabe alguien a qué aspira? Cuando Rubalcaba se mandó a mudar me felicité para mis adentros. Y dejé escrito que se dio el piro tarde. Demasiado tarde. Dije que tenía que haberse ido a pasear a sus nietos por Recoletos mucho antes. Pero ahora me arrepiento. Me pesa. ¿Quién es Pedro Sánchez? ¿Qué hace Pedro Sánchez? ¿Alguien sabe qué es lo que quiere? ¿O ha perdido la brújula? Ni dentro ni fuera del partido existe alguien que sepa dónde quieren llegar los socialistas.

El precio de la complacencia, del estar en todo, de cargar las tintas del desastre en el PP, le está pasando una factura que puede llevarle a la catástrofe electoral más escandalosa de los tiempos democráticos. El PSOE ya no está con los trabajadores (si alguna vez lo estuvo). Tampoco está con la clase media ( su mensaje no cala en un segmento cada vez más proletarizado). A los socialistas sólo se les ve pasilleando por el Congreso y Senado. Y por los parlamentos autonómicos. Se suben a cualquier carro que les parezca ingenioso. Que la Constitución ya no sirve, pues vamos a cambiarla. Que sus homólogos catalanes piden una España federal, pues venga, una España federal. Que hay que suprimir el ministerio de defensa, adelante, a suprimir el ministerio de defensa. Que hay que denunciar la corrupción, pues ahí van y critican la corrupción. De los otros. Pero no la propia. Juegan al “¡ y tú más!”, en constante referencia a cómo lo hacen los del PP.

Pero en verdad no han realizado la más mínima autocrítica. No han cogido la escoba para barrer el partido, no sólo de corruptos, sino de auténticos incompetentes. Están apoltronados. Viviendo del cuento. Llevan viviendo del cuento ni se sabe. No dan un palo al agua. Se nos han vueltos acomodaticios. Les van las alfombras de los despachos, el cochecito lerén y la tarjetita de la que echar mano para darle a los carrillos y masticar ibéricos. De bellota. Nada de cebo, ni recebo. Bellota. Y la gente les tiene calados. Y está pidiendo degollar al cordero. Chuletitas asadas, con un poquito de sal gruesa… El PP lo tiene crudo.

Ni por asomo vuelve a ganar por mayoría absoluta. Pero los socialistas pueden pasarse a la sombra una larga temporada. Hasta que se reciclen y renazcan de sus cenizas. La competencia les está corriendo a gorrazos por su izquierda. La competencia está haciendo estragos incluso a Izquierda Unida. ¡Qué no le iba a pasar entonces al PSOE! Salvo en Andalucía, donde su clientelismo está fuertemente cimentado, me pega que el altar del cordero degollado está ya preparado por la ciudadanía para dorar a la brasa a toda una pandilla de burgueses. A los que se les termina el rollo. Y el chollo…