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DESDE LA ÓPTICA >

Del Madrid o del Barcelona – Por Javier Rabanal

   

Vive el Tenerife una situación convulsa. Empujado a los puestos peligrosos de la tabla por unos resultados poco dados al progreso clasificatorio, la afición ha terminado de estallar. El Heliodoro es un recinto que durante un corto periodo de tiempo albergó duelos con rivales de la aristocracia futbolística europea y ahora no es capaz de congregar a 7.000 personas. ¿Son estos 7.000 la verdadera afición del representativo? Creo que sí.

Recuerdo cuando el equipo, de la mano de José Luis Oltra, se acercó al ascenso en las últimas jornadas de la 2008/2009. En esos momentos pude ver cómo proliferaban en las puertas de los bares las camisetas del equipo, vestidas por personas a las que nunca oí hablar del club en los malos momentos. El punto álgido de todo esto se produjo cuando la televisión entrevistó a una aficionada ataviada con la indumentaria del equipo, una asidua “rajadora” del representativo a la que jamás pude escuchar una palabra de ánimo.

Es por tanto la afición del Tenerife mucho más reducida de lo que parece. Lo normal para mí cuando te preguntan de qué equipo eres es responder con seguridad ¡del Tenerife! Pero más normal aún es que te digan “de eso no, hombre, ¿del Madrid o del Barcelona?” (me ha ocurrido muchas veces). Reduciendo por tanto la afición a los 7.000 del estadio y poco más es obvio que su determinación debe ser tomada en cuenta.

El público, soberano, no sólo ha marcado a Álvaro Cervera sino que apunta más alto y ahí viene el mayor problema del técnico. Miguel Concepción no se quiere marchar, Pier aprieta de lo lindo, y la salida es sencilla para el máximo dirigente. ¿Mi cabeza o la del entrenador? Se preguntará a estas horas. Muy sencillo: ultimátum y a la calle.

Cervera no sobrevivirá así, el presidente seguirá aferrado al puesto, y el directivo en la sombra que siempre echa las planchas electorales para atrás continuará sonriendo.