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El almendrero de nicolás >

Una discusión mágica – Por Paco Déniz

   

Cuando me levanté para orinar en la madrugada del 5 de enero, oí unos ruidos en el salón y unas extrañas encandilaciones como si fueran áureas o auroras boreales, o algo así. Un platillo volante no podía ser porque yo no creo en los ovnis, pero era mosqueante, así que me dirigí sigilosamente hacia el resplandor y, ¡gua!, lo que me temía: los reyes magos colocando los regalitos con el jodido camello dentro de mi casa ensuciándolo todo. ¿Qué -les dije-, trabajando un poquito?

Pues sí-respondió Gaspar-, a lo de todos los años, a dejar unas cositas pa’ los chiquillos y eso. Oiga don, perdone que le diga, pero ya que estamos, este año es diferente ¿no?, ¿por qué? -dijo su majestad-, hombre, no leen ustedes las noticias; este año, los adultos no hemos pedido calzoncillos y colonias, sino un cambio social y político y que metan en la cárcel a más de cuatro. ¡Hombre! -respondió el pureta-, nosotros no nos metemos en política, la Navidad no puede politizarse. ¡Ay! ¡Qué le pasa al nota! -me mosqueé y todo-; o sea, de manera que ustedes son monarcas que viven de una religión determinada, que apoyan el consumismo total, que dejan regalos bélicos, sexistas y clasistas, ¿y no son políticos? ¡Venga hombre, no me venga con excusas! Diga usted que están cómodos con su casta. Entonces saltó Baltasar: un momento, yo estoy en parte de acuerdo con Déniz, creo que hace falta un cambio, porque da vergüenza lo que está pasando y nosotros como si nada desde hace siglos, nuestra pensión peligra y el vestuario es cutre y hortera, además, deberíamos aliarnos con la izquierda para frenar la competencia del puto Papá Noel.

Bueno… vale, asintió Gaspar, miraremos de nuevo las peticiones de cambio y veremos lo que podemos hacer, ahora bien, ¡de eliminar el día de reyes nada! Qué dice -me asusté-, ni de coña, el 6 de enero es sagrado.
Por cierto, ¿a mí qué me dejaron?, ¡una colonia!, joder, con la misma vaina siempre. Pues bueno, ya nos vemos el año que viene, sáquenme el camello con cuidado y no hagan ruido que me despiertan a los chiquillos. ¡Ñoh, me estoy meando todo!