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El fechillo

Érase una vez… Chim-pum – El fechillo

   

Érase una vez un archipiélago donde los debates surgían con tanta facilidad como pasaban a la historia.

Al final no había petróleo en las aguas próximas a Canarias. Los conejeros y majoreros pueden descansar tranquilos. Los ecologistas más radicales y los que se suman a sus carros ya pueden empezar a salvar el mundo por otros sitios. Los equipos de campaña de Soria ya pueden empezar a borrar las pintadas que acusaban al ministro canario de traidor en su propia isla. Paulino ya puede abdicar tranquilo y centrarse en su futuro. Los socialistas canarios ya tienen un motivo menos para pelearse internamente. A los de Podemos, que ya podrían dejar de destruir y motivarse a sumar soluciones, se les han caído unas cuantas pancartas. Repsol ya puede ir a repartir queso a los medios de otros lares. En algunas redacciones se les han caído unos cuantos párrafos y en las otras respiran aliviados porque ya vuelven a ser como el resto de medios de comunicación. Las redes sociales han perdido un filón pero -no pasa nada- hay tantos como circunstancias vitales y en la red todo el mundo opina y sabe de todo.

¿Y a partir de ahora? Pues los que decían que el crudo traería riqueza a las islas, ya pueden empezar a buscar otras fuentes. El político que hablaba de crecimiento del PIB y de los puestos de trabajo ya puede ponerse a ello que para eso cobra. El que hablaba de las otras vías posibles para la creación de empleo, también está tardando en aplicarse a la tarea.
Todo pasa. Todo queda. ¿Habremos aprendido algo de todo esto? ¿Cuál será la próxima?

Érase una vez un archipiélago alejado y con buen tiempo.