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Eusebio, un año en el dique seco

   
Ledesma no se pone un plazo, aunque tiene la esperanza de volver a luchar antes de final de temporada. / DA

Ledesma no se pone un plazo, aunque tiene la esperanza de volver a luchar antes de final de temporada. / DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

Estaba en un gran momento de forma y, pese a su edad, se codeaba con los primeros espadas de la lucha canaria tinerfeña. Eusebio Ledesma era la gran baza de la lucha de Valle de Guerra para continuar con las mieles del triunfo durante varias décadas, pero su proyección fue cortada de raíz hace 366 días. El 18 de enero de 2014, en el transcurso del encuentro entre el Tegueste y el Rosario, y Eusebio Ledesma sintió un fuerte chasquido en su rodilla mientras se enfrentaba a Efraín Perera.

Esa noche no son de buenos recuerdos para Eusebio. “Recuerdo perfectamente la escena, noté un golpe muy fuerte en la rodilla y un dolor intenso, pero sinceramente no pensé que fuera tan grave. Me dolía la rodilla y la tenía hinchada, pero podía caminar, por lo que al principio me hice a la idea de que sería un esguince o una distensión. El palo fue cuando fuimos al médico con la resonancia y me dijo que el ligamento estaba roto y que tenía que estar seis meses parado. Fue peor que una puñalada, estuve varios días llorando y gracias a mi familia y seres queridos pude salir adelante y confiar en que me podía recuperar, que era una lesión grave pero que podía salir. Ahora estoy viendo el final. Estoy a un paso de poder luchar y lo que parecía imposible se está convirtiendo en posible”.

Al ser preguntado por su proceso de recuperación y por cómo se encuentra tras más de un año, el joven luchador lagunero señaló: “En principio estoy bastante mejor, pero todavía me queda que desaparezca el líquido de la rodilla, que es lo que me está ralentizando la recuperación, y además hay que recuperar la masa muscular que perdí. Es una cosa que lleva a la otra. Por ahora estoy bien y aunque no tengo una fecha para competir, tengo esperanzas en que sea pronto, cada día me encuentro mejor y las sensaciones que tengo son mejores”.
Eusebio se puso la ropa de brega y se probó durante varios días con sus compañeros del juvenil. “Me han recomendado que no luche hasta eliminar el líquido, ya que como no tengo la musculatura desarrollada, la rodilla lleva una carga muy grande y entonces saca el líquido para defenderse, por lo que me quedaría estancado. Me sirvió para probar que no he perdido la posición y las mañas. Me he sentido capacitado para luchar, al principio con un poco de miedo, pues eran 10 meses sin luchar, pero cuando gane la masa muscular y vea que la pierna está fuerte otra vez y tenga la resistencia que tenía, creo que podré volver”.

Cuestionado sobre si se ve de vuelta a los terreros en dos o tres meses, no se quiere marcar un plazo. “Nunca se sabe, cuando empiece sé que lo haré con los juveniles. Tengo claro que primero tendré que tener un periodo de adaptación y no tener prisa. No me pongo plazo, pues cuando lo he puesto, no ha salido, y esta vez voy a dejar que sea el cuerpo el que me diga que ya está listo, no tengo prisa. Claro que tengo ganas de luchar cuanto antes, pero tengo que ser paciente. No descarto que de aquí al final de temporada pueda luchar en Primera, pero tengo claro que hacerlo de entrada sería muy arriesgado. Estoy en manos de un buen fisio y un buen preparador físico, y me estoy preparando para que la vuelta no sea tan complicada y, sinceramente, tengo esperanza”.

Sin embargo, es realista y sabe que le costará recuperar el nivel de antes de su lesión. “Tengo claro que no voy a llegar y besar el santo, no voy a tirar de inicio a la gente fuerte, empezaré poco a poco y me costará tirar a los rivales que antes lo hacía con facilidad. Espero ir mejorando a medida que entre en ritmo de competición. Luchar en Primera es un paso grande que debo tomar con confianza, estar muy seguro de mí mismo y de mi pierna, pero creo que se puede”.